Lucas Sorrentino
El mundo de la música nos ha dado comparaciones curiosas, pero pocas tan audaces como la que hizo recientemente L-Gante, asegurando que está «al mismo nivel que Luciano Pavarotti». ¡Y cómo no tomarlo en serio! Es evidente que ambos son artistas que han dejado huella en sus respectivos géneros. Uno, un tenor legendario que conquistó los escenarios más prestigiosos del mundo; el otro, un referente de la cumbia 420 que revolucionó las discotecas de barrio. Dos titanes de la música, sin duda.
Por un lado, tenemos a Pavarotti, con una técnica vocal pulida durante décadas, capaz de alcanzar notas imposibles con una facilidad que haría llorar a cualquier mortal. Por el otro, L-Gante, quien ha demostrado que con un micrófono, autotune y un beat pegajoso, también se pueden llenar estadios y cosechar millones de reproducciones en plataformas digitales. Quizás no comparten el mismo repertorio, pero ambos saben cómo llegar a su público.
Si nos ponemos a pensar, hay más similitudes de las que uno imaginaría. Ambos han popularizado su estilo: Pavarotti hizo que el mundo se enamorara de la ópera, mientras que L-Gante le puso flow a la cumbia villera. Pavarotti cantó con estrellas de la música como Bono y Sting; L-Gante colaboró con artistas de la talla de Bizarrap y Pablo Lescano. Si miramos bien, la línea que separa la música clásica de la cumbia 420 es más fina de lo que pensábamos.
Además, no hay que subestimar la importancia del carisma. Pavarotti dominaba el escenario con su sola presencia y una sonrisa capaz de iluminar un teatro. L-Gante, con su estilo desenfadado y su habilidad para conectar con los jóvenes, también se ha convertido en un ícono. Quizás la gran diferencia sea que uno llenaba la Scala de Milán y el otro los boliches de Buenos Aires, pero detalles más, detalles menos, la esencia es la misma: entretener a su público.
Tal vez la próxima vez que escuchemos «Nessun Dorma» debamos imaginarnos una versión con un beat de cumbia, o quizás L-Gante se anime a entonar un aria en su próximo show. La música es un lenguaje universal, y si algo nos ha enseñado la historia es que todo es posible. Al final del día, cada género tiene su grandeza, y quizás, solo quizás, L-Gante tiene razón: el nivel, después de todo, es subjetivo.