Nuevamente un efectivo policial que cumple servicio en la Comisaría Segunda de esta Capital, fue encontrado con un disparo de arma de fuego en cercanías de la quebrada de San Lorenzo. Hasta anoche luchaba por su vida en el hospital San Bernardo.
Se suma así a todos los casos que en las últimas semanas afectaron a policías de la fuerza de seguridad salteña, reflotando la necesidad de un seguimiento de la salud mental de los hombres y mujeres de la fuerza.
La semana pasada fueron dos efectivos, uno hallado sin vida en la casa que ocupaba en Villa Maria Esther y otro que falleció mientras participaba de las capacitaciones para los ascensos, y al parecer no tenía controles efectuados a su salud física.
Alguna contención está faltando ante la presión y a lo mejor exceso de tareas a las que se enfrentan cada día.
Cabe acotar que en muchos casos realizan adicionales en la búsqueda de mejores ingresos a sus bolsillos, restando descanso y contacto con sus seres queridos.
El efectivo encontrado en cercanías de la Quebrada recuerda el caso del comisario Vicente Cordeyro, del que siguen habiendo más dudas que certezas, antes la cantidad de versiones sobre quebraduras y heridas en su cuerpo, que al decir de sus familiares son poco compatibles con algo autoinfringido.
Por su parte desde la Fundación Azul, Rodolfo Serrano, sigue insistiendo en que no existe desde la cabeza de la institución, una firme convicción de pensar en un buen trato hacia las filas de policías.
“Para que le voy a decir si no hay un seguimiento ante situaciones extremas, solo presiones y más tareas”.
Tampoco se les da el lugar que les corresponde sostiene Serrano, “imagínese que Gaspar Solá, se fue y nunca dio un puesto a los aspirantes que ya egresaron, como van a mantener a sus familias. Mucha presión”, dijo.




