Fake news, Cybertrucks: Carroña libertaria

 

Mientras los libertarios juegan a la oposición con manual camporista, el Senado les empieza a mirar las uñas. Entre instructivos truchos, pedidos delirantes de intervención y camionetas de lujo sin patente, la nueva política parece un remake berreta de las viejas mañas.

 

Kim Im Porta

 

En política nadie inventa nada. Apenas reciclan. Emilia Orozco, por ejemplo, parece haber desempolvado el viejo manual de estilo de su ex socio electoral Emiliano Estrada, aquel alquimista del desastre que en 2023 armó el experimento “Avancemos”: una bolsa de gatos donde convivían el olmedismo, el camporismo residual, el biellismo y cuanto dirigente con ganas de arañar un cargo anduviera suelto.

Aquello terminó como terminan casi todos los frentes armados a las apuradas: peleados, denunciados y mirando de reojo a la Justicia. El “proyecto superador” acabó convertido en una causa judicial donde Estrada quedó complicado por usar fondos del Congreso para financiar una usina digital dedicada a fabricar fake news y operaciones berretas contra el oficialismo provincial. 

Pero parece que algunas costumbres quedaron pegadas como humedad de pared vieja. Esta semana, el Senado provincial pidió investigar a Orozco por presunta intimidación pública después de que explotara el escándalo por un instructivo interno destinado a impulsar una campaña de desprestigio contra Ignacio Jarsún y el gobernador Gustavo Sáenz.

La historia tiene todos los ingredientes del grotesco político contemporáneo: tragedia real, oportunismo desesperado y militancia digital jugando a ser comando revolucionario desde un celular con datos prestados.

Todo comenzó tras la muerte de dos trabajadores de Aguas del Norte en Rivadavia Banda Sur. Mientras todavía había familias llorando y preguntas serias sobre las condiciones laborales, en algún rincón del universo libertario apareció la brillante idea de convertir el drama en tendencia política.

Según trascendió, la encargada de motorizar la operación habría sido Luciana Pastrana, asesora de Orozco nombrada en el Congreso. La ahora célebre “Lu Pastrana” habría confeccionado un instructivo para coordinar ataques virtuales contra Jarsún y Sáenz, buscando instalar que las muertes eran consecuencia directa de una “gestión negligente”.

La filtración dejó al descubierto una lógica demasiado parecida a aquella maquinaria de operaciones digitales que rodeó a Estrada. Cambian los nombres, cambian los hashtags, pero la metodología parece calcada: generar bronca, amplificar indignación y embarrar todo lo posible.

Desde Aguas del Norte presentaron una denuncia contra Pastrana por “intimidación pública” e “instigación a cometer delitos”, mientras el Senado empezó a mover fichas para determinar si hubo responsabilidad institucional detrás de la movida.

La investigación también buscará establecer si se utilizaron recursos vinculados al ámbito legislativo para sostener estas operaciones. Una pregunta incómoda para un espacio político que llegó prometiendo terminar con “la casta” y terminó copiándole hasta las peores mañas. Lo más tragicómico del asunto es que el mileísmo salteño parece haber heredado exactamente aquello que juraba combatir. 

El triunvirato salvador y otras fantasías libertarias

Por si faltaba un capítulo de delirio institucional, el senador Roque Cornejo Avellaneda decidió aprovechar el clima de conmoción para presentar sobre tablas un proyecto de intervención de Aguas del Norte por 90 días.

Sí, intervención. Porque aparentemente la nueva doctrina libertaria consiste en denunciar el tamaño del Estado mientras se propone intervenir empresas públicas cada vez que aparece una cámara de televisión.

El argumento fue la tragedia ocurrida en Rivadavia Banda Sur, donde murieron dos operarios y otros dos trabajadores resultaron gravemente heridos. Pero detrás del tono solemne y las caras largas asomaba algo bastante más evidente: la desesperación por subirse políticamente a una tragedia.

La Cámara alta rechazó el proyecto luego de aprobar previamente un pedido de informe sobre lo ocurrido. Y ahí empezó el show.

Cornejo explicó que la intervención contemplaba la creación de un triunvirato compuesto por especialistas en economía y finanzas, seguridad e higiene y obras públicas. Una especie de Avengers del Excel y el casco amarillo que asumiría temporalmente el control de la empresa para evaluar su estado operativo y elaborar un plan de saneamiento.

La escena era difícil de tomar en serio. Los mismos dirigentes que pasan el día hablando de achicar el Estado ahora imaginan grupos de notables desembarcando en empresas públicas como si fueran procónsules romanos enviados a civilizar bárbaros.

Ni Guillermo Moreno en sus mejores épocas de intervención compulsiva se animó a tanto barroquismo administrativo.

Los senadores oficialistas, por supuesto, le salieron al cruce y acusaron al libertario de utilizar políticamente la tragedia. Y aunque en política todos usan todo, la crítica pegó fuerte porque el proyecto tenía ese aroma inconfundible a oportunismo redactado con urgencia.

Lo concreto es que la tragedia de Rivadavia terminó convertida en una carnicería discursiva donde varios dirigentes intentaron rascar visibilidad. Y en esa competencia por ver quién gritaba más fuerte, la sensibilidad quedó sepultada bajo toneladas de marketing político.

Alba y la Cybertruck de la libertad

Como si al ecosistema libertario del norte le faltara alguna cuota extra de desconexión con la realidad, apareció la novela de Manuel Quintar y su Tesla Cybertruck valuada en más de 200 mil dólares.(* ver recuadro)

El diputado nacional de La Libertad Avanza llegó al Congreso manejando la camioneta futurista de Elon Musk y generó un revuelo inmediato. No sólo por el precio obsceno del vehículo en un país donde la mitad de la población cuenta monedas para llegar a fin de mes, sino porque además circulaba sin patente visible en la parte trasera.

Nada dice “defensa irrestricta de la libertad” como manejar un tanque de acero inoxidable ignorando normas básicas de tránsito.

En medio del escándalo apareció Alba Quintar, hermana del legislador y funcionaria salteña de cargo difuso e incumbencias misteriosas, decidida a inmolarse en defensa familiar.

“Mi hermano trabajó siempre con honestidad y en blanco y puede tener el vehículo que quiera”, escribió en Instagram, quizá sin advertir que en política hay frases que envejecen peor que la ensalada rusa al sol.

Porque apenas salió a bancar al diputado empezaron a circular otra vez las historias sobre los negocios familiares y los vínculos aceitados con el Estado. Justamente ese Estado que los libertarios describen como una organización criminal cada vez que necesitan likes.

La familia Quintar ya tenía una posición económica sólida en Jujuy desde hace años, particularmente vinculada al sistema de salud privado. Pero el salto importante llegó con el desembarco libertario en el poder.

El movimiento clave fue la designación de Evaristo Bautista al frente del PAMI Jujuy en marzo de 2024. Bautista no era precisamente un desconocido para el universo Quintar: había manejado las cuentas de la Clínica Los Lapachos, el principal sanatorio privado de San Salvador de Jujuy fundado por la familia y actualmente en manos del diputado.

Desde entonces comenzó a consolidarse un circuito de relaciones entre el PAMI jujeño, la Clínica San Francisco —propiedad de Natalia Carolina Castillo Aurane, esposa de Quintar— y la Cooperativa de Profesionales de la Salud, donde desembarcaron figuras cercanas al legislador.

Entre ellas Pablo Perovic, histórico médico de Los Lapachos, y Analía Quintar, prima del diputado, designada como apoderada de la cooperativa.

El 30 de enero de 2025, mediante la firma de Bautista, la Cooperativa de Profesionales de la Salud pasó a ser prestadora del PAMI Jujuy. Meses después ocurrió algo similar con la Clínica San Francisco.

Así, mientras en los discursos libertarios se habla de mérito, esfuerzo individual y emprendedores heroicos, en la práctica aparecen viejos conocidos acomodándose alrededor de la caja estatal como moscas sobre sandía.

La famosa motosierra, por ahora, parece tener dificultades para acercarse a los negocios propios.