Los imputados por el delito de vejaciones agravadas por el uso de la violencia, en calidad de coautores, por un hecho denunciado en 2015.

El fiscal penal de Derechos Humanos, Gabriel González, fue notificado por el Juzgado de EGarantías 5 del distrito Centro sobre la elevación a juicio de la causa. El hecho ocurrió en 2015.

La Fiscalía Penal de Derechos Humanos había formulado requerimiento de juicio en contra de Gustavo Orlando Orozco, Rubén Darío Medina y Denis Arnaldo Coronel, por el delito de vejaciones agravadas por el uso de la violencia, por un hecho ocurrido el 3 de febrero de 2015, en perjuicio de un vecino de Rosario de la Frontera.

Entre los considerandos para sostener la negativa al recurso de nulidad presentado por el defensor del imputado Orozco, y los pedidos de sobreseimiento presentados por la defensa de todas las partes, el fiscal penal de Derechos Humanos, Gabriel González estimó que no corresponden, por tratarse de un hecho de gravedad institucional, que podría acarrear responsabilidad internacional del Estado si no se dilucida en la audiencia de debate.

Según consta en la investigación, las actuaciones se iniciaron a partir de la denuncia radicada por un vecino, en la Fiscalía Penal de Rosario de la Frontera, debido a agresiones físicas.

El denunciante fue víctima de un episodio a la salida de un festival al que había asistido en el Complejo Deportivo Municipal de la Candelaria, recibiendo un trato denigratorio y humillante, físico y verbal.

EL CASO

Según consta en la investigación, las actuaciones se iniciaron a partir de la denuncia radicada por un vecino en la Fiscalía Penal de Rosario de la Frontera, “debido a una agresión física por parte del oficial Orozco, personal de la Brigada de Investigaciones de Rosario de la Frontera”. Luego, se recibió declaración testimonial en la Fiscalía de Derechos Humanos (Metán), donde la víctima manifestó que el 3 de febrero de 2015, se encontraba en el Complejo Deportivo Municipal de la Candelaria, donde asistió a un festival junto a dos hermanas y amigas de ellas y donde se encontró con amigos. Se retiraron antes de que terminara el festival, para comprar comida y bebidas y luego dirigirse a la finca de su padre. Compraron en unos puestos frente al Festival y cuando estaban por retirarse, se acercó un hombre de civil, que preguntó a uno de los amigos “en qué había venido, y con quién, y si lo podía acompañar”.

Intentaron detener al amigo y cuando el denunciante se acercó para preguntar el motivo, recibió un golpe de puño en la cara. Declaró que en la camioneta de la policía estaban Orozco y dos personas más de civil y que al recibir la piña, terminó en el piso. Antes, dijo que por la caída “sin querer, arrojó el vaso de cerveza en el pantalón al tal Orozco”. Al denunciante lo levantaron del cuello y lo subieron al móvil. En el trayecto a la Comisaría de la Candelaria, viajó en el asiento trasero con dos policías: uno de ellos lo ahorcaba y el segundo, le iba pegando con golpes de puño en las costillas. En la Comisaría, no le pidieron datos ni lo ingresaron como demorado y en cambio, lo llevaron a un descampado contiguo y le dijeron que estaba con custodia. Cuando el amigo fue a hacer la denuncia sobre los hechos (con respecto a lo que pasó en el Festival), llegó Orozco al descampado y le cuestionó “por qué se había acercado al lugar donde estaba el personal policial”. El denunciante le pidió perdón y Orozco le dijo “porque te metés, en éstas cosas no tenés que andar”. Luego llegó una hermana y todos se retiraron. Al día siguiente, su padre radicó una denuncia.

En la declaración testimonial, distintos testigos sumaron que al móvil policial que trasladó al denunciante lo siguieron dos bicipolicías, quienes vieron todo lo sucedido.