Un informe de la UBA y el Conicet advirtió que el poder adquisitivo del salario mínimo cayó 39,3% desde noviembre de 2023 y hoy equivale apenas a un tercio del máximo histórico alcanzado en 2011. Para recuperar su capacidad de compra original debería ubicarse por encima de $1,5 millones.

El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. Según un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, el poder adquisitivo actual de la remuneración mínima se encuentra por debajo del registrado durante la crisis de 2001 y acumula diez meses consecutivos de caída real frente a la inflación.

El estudio señala que el salario mínimo vigente en abril de 2026 alcanza los $357.800 mensuales. Sin embargo, para conservar el mismo poder de compra que tenía originalmente cuando fue concebido, debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000. En otras palabras, el ingreso mínimo legal necesitaría multiplicarse por más de tres para recuperar su capacidad adquisitiva histórica.

La investigación, realizada por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, calculó que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo real perdió un 39,3% de su valor. Además, el monto actual representa apenas un tercio del máximo histórico registrado en septiembre de 2011, cuando medido a precios constantes equivalía a más de un millón de pesos actuales.

La caída del salario mínimo no es un fenómeno exclusivamente reciente ni responde a una sola administración. El informe muestra que el deterioro comenzó luego del pico alcanzado en 2011 y atravesó distintos ciclos políticos y económicos. Cuando asumió el gobierno nacional en diciembre de 2023, el indicador ya acumulaba una pérdida del 44% respecto de ese récord histórico. Sin embargo, la aceleración inflacionaria posterior profundizó el deterioro: sólo entre diciembre de 2023 y enero de 2024 el salario mínimo sufrió dos fuertes retrocesos consecutivos.

Los investigadores también repasaron el sentido original con el que fue creado el SMVM en junio de 1964 durante el gobierno de Arturo Illia. La normativa establecía que debía garantizar alimentación, vivienda digna, salud, educación, transporte, descanso y previsión para una familia tipo. Como referencia del poder adquisitivo de aquella época, señalaron que un salario mínimo permitía comprar más de cien kilos de carne vacuna, cubrir más de la mitad del alquiler de un departamento de tres ambientes y pagar más de dos mil viajes en colectivo.

El deterioro salarial se enmarca además en un escenario más amplio de retroceso del empleo formal. Según el mismo informe, el salario promedio del sector privado registrado se encuentra 14,9% por debajo de su máximo histórico y el empleo asalariado formal privado perdió 206.000 puestos desde noviembre de 2023. Industria y comercio aparecen entre los sectores más afectados, mientras el total de trabajadores registrados ronda actualmente los 10 millones de personas según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).