La periodista y escritora participó en el VIICongreso Internacional Mujeres, Cultura y Sociedad.

 

La Universidad de Almería inició el Congreso Internacional Mujeres, Cultura y Sociedad, que en su séptima edición se desarrolla bajo el lema Nuevas cartografías del pensamiento feminista. Lo organiza una alianza entre el CySOC, la Facultad de Humanidades, el Grupo de Investigación ‘Mujeres, Literatura y Sociedad’ y el Proyecto de Investigación I + D ‘Trans-Formaciones: Prácticas Queer de Uso y Corporalidad en Narrativas Post 9/11 en Inglés’.

Dio comienzo ayer teniendo por delante tres jornadas muy intensas en las que 130 ponentes disertarán y debatirán en torno a esas ‘cartografías del pensamiento feminista’, lo que significa trazar mapas conceptuales que muestran cómo el feminismo se ha desarrollado, diversificado y adaptado a los desafíos de cada época, y que, en el presente, se vinculan con fenómenos como la interseccionalidad, las nuevas tecnologías, las redes sociales, los procesos migratorios, la polarización ideológica o la distorsión deliberada de la realidad, entre muchos otros. Su arranque fue multitudinario, puesto que el Aula Magna de Humanidades C se abarrotó para disfrutar de Rosa Montero, cuya intervención se desarrolló en formato entrevista y charla abierta.

La presencia de Rosa Montero llenó el Aula Magna.

Rosa Montero se refirió al lema. “Me parece un título muy bonito, porque no se habla de feminismo en realidad, sino de feminismos, de un mar de innovaciones y de búsquedas, y ese ‘cartografías’ me parece una manera muy atinada de decir ‘investiguemos, miremos las vías por donde podemos cambiar esta sociedad y deconstruir el sexismo, que hay varias’”.

Insistió que “el feminismo, lo primero, no es una ideología”, para precisar que “es un movimiento gigantesco, un cambio esencial básico de la manera en que estamos en el mundo, de un comportamiento de milenios”. De hecho, “cuando hablamos de ideología, es una construcción de ideas cerrada, mientras que esto es todo lo contrario es un movimiento social, cultural, histórico, brutal, y nunca ha sido tan poderoso ese movimiento feminista o antisexista”.

Entre “las cosas magníficas que se han conseguido” situó “que hay muchísimos hombres que ya saben que el feminismo es cosa suya también, que no es una cuestión de mujeres; el feminismo es una cuestión de hombres y de mujeres”. Esa “deconstrucción del sexismo” debe tener presente que “no se puede cambiar el mundo si no cambiamos todos” y que “les interesa a los hombres”. Y sí, hay un avance, pero “al mismo tiempo hay una involución, entre otras cosas, por ese avance: siempre que se avanza mucho en una dirección, surge un contrapeso, pero además es que estamos en plena ola involucionista en el mundo, el sistema democrático está en una crisis de legitimidad y de credibilidad, cosa que es una desgracia”.

“Cualquier democracia es cien mil veces mejor que la mejor dictadura”

Rosa Montero señalaba que “he nacido y he crecido en mi adolescencia y primera juventud en una dictadura, y sé muy bien que cualquier democracia, por mala que sea., es cien mil veces mejor que la mejor dictadura”. Habló de “un momento de tener que ponernos mucho las pilas y luchar para que se conserven y se profundice en todos los logros sociales que se han conseguido con sangre, sudor y lágrimas en los dos últimos siglos, y que ahora están amenazados”. Por ello, valoró muy positivamente el lleno absoluto en el Aula Magna, porque denota un interés manifiesto de la gente más joven. “Estamos en un momento de impostura de la realidad por los usos de la IA; ya dos terceras partes o más de lo que se ve en Internet es completamente falso”. Es “la capacidad para aturdir más el algoritmo, que hace que todos recibamos solamente aquello que ya previamente creemos, y por ello vivimos en mundos muy pequeños; como no recibimos más que eso, creemos que ese mundo muy pequeño es todo el mundo”.