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Dos que se suman

Las dos CTA adhirieron al paro nacional de la CGT, pero ratificaron la huelga y marcha del 30 de marzo. La decisión, según sindicalistas, asegurará una adhesión multitudinaria.

Las conducciones de las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA) y Autónoma (CTAA) que lideran respectivamente el ultra K Hugo Yasky y Pablo Micheli adhirieron a la huelga general del 6 de abril convocada por la CGT, aunque ambas centrales opositoras igual ratificaron el paro nacional con movilización a Plaza de Mayo al que ya habían convocado para el 30 de marzo.

Ambas centrales ratificaron el paro y la movilización propia en rechazo de «la política económica, los despidos y las masivas suspensiones».

«Es positivo que la CGT haya escuchado el clamor de paro nacional. La CTA será parte de esa histórica jornada de lucha que, por supuesto, marcará un antes y un después», aseguraron en la central kirchnerista.

Hugo Yasky sostuvo que el paro convocado por el triunvirato de la CGT para el 6 de abril próximo -anunciado luego de una reunión de consejo directivo en Azopardo al 800- será «un plebiscito contundente, demoledor e inapelable» y expresará «el rechazo del pueblo a la política sistemática de empobrecimiento y despojo de los sectores populares que hoy sufren en el país».

Pese a la flamante adhesión, en la CGT salieron a diferenciarse de las CTA.

Abel Frutos, secretario general del gremio de panaderos y miembro de la conducción cegetista, dijo que la CGT no tiene «nada que ver con las CTA».

Y agregó en alusión a los dirigentes de la CTA kirchnerista: «Nos preocupa que dirigentes de la CTA digan una cosa adentro y cuando salen critican, algunos que estuvieron 12 años aplaudiendo al gobierno que se fue, que bastante daño nos hizo».

Frutos también sostuvo que no creía «que la derecha nos traiga la solución a los trabajadores» al encuadrar en ese encuadre político a la administración de Mauricio Macri.

Uno de los tres secretarios generales de la CGT, Juan Carlos Schmid, vaticinó ayer una «adhesión muy grande» al paro nacional y señaló que, tras la medida de fuerza, se evaluará en la sede de Azopardo 802 «cuál es la reacción del Ejecutivo», para responder «en consecuencia».

«A diferencia del año pasado, estamos haciendo cuestionamientos sobre aspectos económicos como el comercio exterior; pero también la política de creación de empleo y la mirada que tiene el Gobierno sobre la capacidad de compra de los salarios», detalló el sindicalista en declaraciones formuladas a radio Rivadavia.

Ayer, el ministro de Trabajo Jorge Triaca acusó a algunos polí­ticos y sindicalistas de tener «una actitud desestabilizadora desembozada». El funcionario ratificó, además, «la vocación de diálogo» del Gobierno con la CGT y dijo que «lo político» del reclamo «es innegable».

Fuente: Clarín