El calendario litúrgico de Salta suele marcar una tregua obligada en la actividad de los poderes del Estado. Por la festividad del Señor y la Virgen del Milagro, las bancadas legislativas suspendieron sus sesiones habituales esta semana, dejando sin actividad el recinto de la Cámara de Diputados y las bancas del Concejo Deliberante capitalino.
Leona Del Monte
Sin embargo, la pausa institucional deja expuesto el verdadero ritmo de la política local: una agenda parlamentaria caracterizada por iniciativas de impacto fragmentario, proyectos administrativos dilatados en comisiones y una marcada inclinación por la autopromoción en plataformas digitales.
El triduo del Milagro ofreció una escena inmejorable para el escenario político local con la visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien desembarcó en la capital salteña escoltada por un operativo de seguridad casi gubernamental e intercaló rezos con caminatas junto al gobernador Gustavo Sáenz detrá de las imágenes patronales. Entre ponchos salteños de obsequio y la firma ceremoniosa del libro de visitas en la Catedral —donde rogó al Señor y la Virgen del Milagro “protejan a todo el pueblo argentino”—, la presencia de la titular del Senado terminó funcionando como un imán para la dirigencia local. Entre gestos de sobriedad y la inevitable búsqueda de una postal compartida para el feed de Instagram, la política provincial encontró en el atrio la vidriera perfecta para exhibir una sintonía institucional que, puertas adentro de la Legislatura, suele disolverse a la primera discusión presupuestaria.
Por su parte, el discurso que atravesó la jornada no provino de las bancadas, sino del arzobispo Mario Cargnello, quien en su última homilía al frente de la festividad le dirigió un tiro de elevación directo a la presidenta del Senado al recordarle frente al altar que “a usted le toca dirigir y no es fácil”, citando pasajes bíblicos del Papa Pío XII sobre la responsabilidad del Poder Legislativo para crear “leyes que no deshumanicen”. Mientras referentes locales como el presidente del Concejo Deliberante, Darío Madile, ensayaban declaraciones compungidas admitiendo ante los micrófonos que “la sociedad no la está pasando bien” y el vicegobernador Antonio Marocco dejaba un fuerte pedido por la paz, la dirigencia política salteña escuchaba en silencio los reproches eclesiásticos sobre la difamación, las disputas vacías y las leyes de espaldas al bien común. Un severo tirón de orejas espiritual para un cuerpo legislativo que suspendió sesiones toda la semana para amontonarse en las escalinatas del templo, esperando que la fe perdone el escaso trabajo en las comisiones.
El Concejo y la política
En el Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta, el trabajo parlamentario previo al receso por las festividades religiosas estuvo centrado en reuniones de comisiones destinadas a citar funcionarios y especialistas para destrabar expedientes que llevan semanas de análisis.
Entre ellos se encuentra el conflicto y administración del Paseo San Martín. En la Comisión de Servicios Públicos, Actividades Comerciales y Privatizaciones —presidida por el edil Ángel Ortiz (UCR)— los concejales dispusieron la convocatoria del administrador municipal del espacio, Ramón Acosta. La cita surgió tras reclamos presentados por el grupo de “Autoconvocados del Parque San Martín”, quienes expusieron serias irregularidades e incertidumbre sobre el funcionamiento, el esquema de permisionarios y la administración general del predio comercial.
Resulta conmovedor ver a la Comisión de Servicios Públicos descubrir, en pleno 2026, que el Paseo San Martín es un caos administrativo. Tras años de reclamos vecinales, permisionarios cruzados e irregularidades a la vista de cualquiera que camine por la zona, la gran respuesta legislativa consiste en agendar una cita para tomar café con el administrador municipal y “articular un trabajo conjunto”. Toda una gesta de la burocracia que promete resolver en una reunión lo que la inacción política dejó podrir durante una década.
Diputados express
En la Cámara de Diputados de Salta, la actividad legislativa previa al receso estuvo atravesada por el debate económico y la rápida aprobación de las iniciativas enviadas desde el Gran Bourg. La Cámara otorgó sanción al proyecto del Poder Ejecutivo Provincial que autoriza la emisión de títulos y operaciones de crédito público. El esquema aprobado contempla destinar USD 150 millones al refinanciamiento de vencimientos de deuda (como los compromisos asumidos en gestiones pasadas bajo el Plan Bicentenario) y USD 100 millones a la ejecución de obras públicas y logística a través de organismos multilaterales.
La banca virtual
La suspensión de las sesiones por las festividades de la provincia expone la fragilidad de la agenda parlamentaria salteña. Entre leyes presupuestarias aprobadas a libro cerrado y comisiones que dilatan discusiones puntuales sobre espacios públicos y normativas de convivencia, el trabajo de diputados y concejales se consolida en la búsqueda de resonancia digital. Una práctica política donde el rendimiento se mide más en interacciones en redes sociales que en la calidad técnica de las normas sancionadas.




