Compañía Privada S.A. ¡Siga, siga el fraude!

 

La mega estafa de la firma Compañía Privada S.A., denunciada por Cuarto Poder en mayo de 2022, sigue sumando capítulos en la búsqueda de esclarecer el caso y hacer justicia. María Mercedes Ibarra, responsable de la firma, está imputada por estafar a una gran cantidad de salteños que confiaron sus inversiones en ella. Mientras los grandes medios demuestran un repentino interés por el caso, la sombra de nuevas empresas y operaciones sospechosas parece presagiar que la trama aún no ha llegado a su fin.

 

La historia de Compañía Privada S.A. no es solo un relato de traición y despojo, sino también de un entramado de impunidad y encubrimiento que, con el paso del tiempo, sigue arrojando nuevos indicios que nos permiten vislumbrar la magnitud de la estafa. La firma, una inversora y desarrolladora salteña, se erige como uno de los casos más emblemáticos de fraude en la provincia, afectando no solo a pequeños ahorristas sino también a grandes figuras del poder local, como empresarios, políticos y magistrados.

María Mercedes Ibarra, a la cabeza de la firma, está imputada por la estafa masiva que se habría cometido bajo el disfraz de un “negocio seguro” que terminó siendo un entramado fraudulento. La acusación central radica en que la empresaria utilizó la confianza de sus clientes para sustraerles grandes sumas de dinero sin devolverles jamás lo prometido.

La causa, que ha sido alimentada por años de denuncia y pocas respuestas judiciales, acaba de dar un nuevo paso: este viernes comenzaron las pericias contables en la causa, un avance que permite vislumbrar una leve esperanza de justicia. El inicio de la notificación a las partes intervinientes en el proceso judicial ha permitido que las partes puedan proponer los puntos de pericia correspondientes y designar a los peritos que intervendrán. Sin embargo, la sensación de que la justicia tarda y los responsables de la estafa siguen impunes se mantiene en el aire.

Nuevas pistas apuntan a la continuidad del fraude

En un giro inesperado, el caso ha revelado que las operaciones de María Mercedes Ibarra podrían no haberse detenido con la disolución de Compañía Privada S.A. En un ejercicio de camuflaje empresarial, los responsables de la firma habrían recurrido a un viejo recurso: cambiar el nombre de la empresa para evadir los controles judiciales. No es la primera vez que se recurre a esta estrategia, como lo demuestra la metamorfosis que vivieron las empresas involucradas, pasando de COFIN a Compañía Privada S.A. y luego, presumiblemente para escapar de las sanciones legales, a Deessa SRL.

A pesar de que la justicia había dictado la inhibición de bienes de Ibarra, surgen cada vez más indicios de que las actividades fraudulentas continúan bajo una nueva identidad. A través de un contacto con esta redacción, algunos de los damnificados hicieron llegar una denuncia que pone en evidencia la reactivación de operaciones en el mercado inmobiliario, ahora bajo la nueva denominación LLL Desarrollos, cuyo nombre hace alusión a la famosa fórmula del “Location, Location, Location” (Ubicación, Ubicación, Ubicación), en un intento por captar la atención de posibles inversores incautos.

La empresa, dedicada aparentemente a desarrollos inmobiliarios en Cafayate, ha comenzado a ofrecer lujosos departamentos en una zona privilegiada, entre montañas y viñedos, sin que exista claridad sobre el origen de los fondos para realizar tales proyectos. Lo que podría haber sido una simple maniobra comercial, ha levantado las alarmas debido a la sospechosa similitud con los métodos operativos de las firmas anteriores que terminaron en escándalo.

¿Estafa o continuidad de un plan maestro?

La aparición de LLL Desarrollos no es más que un reflejo de la persistente impunidad que rodea a los responsables de la estafa, quienes parecen haber encontrado nuevas vías para continuar con sus negocios, a pesar de las restricciones judiciales. A través de su página web, esta nueva empresa presenta un catálogo de desarrollos y, en una de sus secciones, se lanza una llamativa reflexión de filosofía empresarial que roza lo absurdo: “Location, Location, Location, es una representación gráfica y textual de nuestra misión y nuestro propósito como empresa. LLL es el lugar para invertir, para vivir y para mudarte con un triple check de calidad y tranquilidad. Start, Start, Start”. Una declaración que, más allá de su vacío contenido, muestra una clara intención de captar incautos y seguir adelante con una operatoria dudosa.

El pequeño pero revelador detalle que no pasaron por alto los damnificados es que, entre los datos de contacto de esta nueva firma, figura el mismo correo electrónico de Deessa SRL. Un descuido que, si bien podría ser simplemente un error, resulta demasiado oportuno y sospechoso en un momento crítico del proceso judicial, donde la conexión entre las distintas entidades y las mismas personas al frente de ellas es cada vez más clara.

Periodismo de Anticipación

A pesar del repentino interés de los grandes medios por la estafa, el caso de Compañía Privada S.A. ha tomado una relevancia cada vez mayor desde que Cuarto Poder se hizo eco de la situación allá por el 2022.

En un artículo titulado “La María estafa tutti-frutti” (https://cuartopodersalta.com.ar/la-maria-estafa-tutti-frutti/), publicado en mayo de 2022, se detallaban los primeros allanamientos en tres domicilios de la ciudad y se daba cuenta de las primeras denuncias por estafa acumuladas contra Ibarra. Por entonces, la causa parecía ser solo una más en una larga lista de problemas judiciales que afectan a Salta.

En ese mismo año, Cuarto Poder publicó un reportaje más extenso titulado “Compañía Privada S.A. | Escándalo en la financiera VIP” (https://cuartopodersalta.com.ar/compania-privada-s-a-escandalo-en-la-financiera-vip/), en el que se revelaba la magnitud del fraude, incluyendo la existencia de miles de cheques rebotados y la impresionante cifra de casi 30 millones de dólares que Ibarra y su empresa habían sustraído de los ahorristas. En el reportaje, se mencionaba que varias personalidades de la política, la justicia y el poder económico local también habrían sido víctimas de la estafa, lo que complicaba aún más el panorama judicial.

Sin embargo, pese a la gran cantidad de denuncias y pruebas reunidas a lo largo de los años, la causa ha avanzado lentamente, mientras que los damnificados siguen esperando una respuesta contundente de la justicia. En 2023, después de un largo período de incertidumbre, se dictó la inhibición de bienes de Ibarra, pero los indicios de que los involucrados siguen operando en nuevas plataformas y con nuevas identidades dejan entrever que aún falta mucho para que el caso se resuelva de manera definitiva.

La pregunta que persiste

A medida que la causa sigue avanzando lentamente, la pregunta que se hace cada vez más urgente es si finalmente se hará justicia por las decenas de personas que han sido víctimas de esta estafa. Mientras los líderes de la firma parecen seguir su camino con nuevas empresas y operaciones, los afectados siguen luchando por recuperar lo que se les ha arrebatado. En este contexto, queda claro que, a pesar de los esfuerzos judiciales, el caso de Compañía Privada S.A. sigue siendo un testimonio de la capacidad de algunos para evadir la ley y continuar con sus negocios, a costa de los más vulnerables.