Circo salteño: Entre máscaras, egos y arreglos

 

A una semana del cierre de listas para las legislativas de mayo, Salta se convierte en un campo de batalla de intereses y fracturas ideológicas que dejan en evidencia la realidad política local. Entre las sombras de la pirotecnia verbal y las estrategias electoreras, surgen viejas y nuevas tensiones internas, desde el PJ intervenido hasta la escisión liberal, pasando por las disputas familiares que le dan un toque casi surreal a la competencia.

 

La política salteña, como un buen guiso, tiene la rara capacidad de seguir cocinándose mientras, desde su hervor, emanan olores de contradicción y una que otra explosión de fuegos artificiales. A tan solo una semana del cierre de listas para las elecciones legislativas del 11 de mayo, los actores políticos salteños empiezan a posicionarse en el terreno de juego, afinando estrategias, lanzando proclamas y, sobre todo, acomodándose para una campaña que promete ser tan inclemente como inusitada.

Como en toda competencia electoral, la pirotecnia verbal ocupa un lugar protagónico, y ya es tradición que la retórica ocupe más espacio que las soluciones reales. Sin embargo, en esta edición del circo político salteño, se le suma una novedad: la batalla por la referenciación ideológica de cada espacio. Algo que, en el pasado, parecía innecesario, se ha convertido en un elemento central de las contiendas que se avecinan.

El “peronismo sin peronistas”

Entre los primeros en pronunciarse con respecto al cierre de listas estuvo Raúl Romeo Medina, secretario legislativo de la Cámara de Diputados y figura clave del Partido Justicialista (PJ) local. No tardó en hacer referencia a la intervención nacional del PJ en Salta, una acción que, en sus palabras, dejó claro el rumbo hacia un “peronismo sin peronistas”. En una entrevista en un programa de streaming, Medina apuntó contra el armado filo-k del Frente Justicialista Salteño: “Es la primera vez desde el año 1983 que el PJ no presenta candidatos. Mi amigo Guido (Giacosa) no es candidato del Partido Justicialista. Está conformado por el Partido de la Victoria y otros que no tienen nada que ver con el PJ”.

Las palabras de Medina evidencian la grieta dentro del mismo partido, una lucha por el control del sello que parece ser más importante que las disputas reales. La intervención del PJ por parte de la expresidenta, lejos de calmar las aguas, ha generado aún más fricciones internas, que se reflejan en la composición de las listas.

Los nombres que se asoman, lejos de reforzar la identidad pejotista, parecen ilustrar una curiosa mezcla de ideologías dispares. Un claro ejemplo es la inclusión de Verónica Lía Caliva, proveniente del PTP de raigambre maoísta, o Ramón “Rana” Villa, otrora exponente del radicalismo alfonsinista. Para no quedar atrás, Walter Wayar, quien alterna sus candidaturas entre Capital y Cachi, continúa alimentando el “relato” del peronismo sin anclaje ideológico.

Sin olvidar a Mónica Sánchez, candidata a senadora suplente, cuya relación con la Tupac Amaru de Milagro Sala hace preguntarse: ¿Qué pensará el interventor Sergio Berni sobre la alineación de estos supuestos “peronistas puros”? La política salteña, una vez más, se convierte en una rueda de coincidencias, donde la coherencia ideológica parece un lujo.

Ellas al banco

No todo es confusión de ideologías. En un terreno que, desde hace tiempo, se viene tornando más accesible para las mujeres, no deja de sorprender el marcado sesgo de género que se evidencia en las listas del PJ intervenido. Todas las mujeres candidatas fueron relegadas a la condición de “suplentes”. Es decir, un reconocimiento oficial, pero nunca real.

La paridad representativa, que en otros sectores comienza a calar hondo, no parece tener cabida en los movimientos políticos salteños. En un gesto que muchos catalogan como un “símbolo vacío”, las mujeres quedan relegadas a ocupar lugares que, de inicio, parecen no tener ninguna proyección en el escenario electoral. La pregunta es: ¿Qué más queda por decir cuando la paridad se convierte en una mera fachada?

Grieta en la “libertad”

En el otro extremo de la oferta electoral, los liberales empiezan a mostrar las primeras fisuras internas. No hay un consenso claro entre los distintos grupos que conforman la heterogénea “coalición liberal” salteña, donde las diferencias empiezan a evidenciarse incluso antes de que su mensaje llegue a los oídos de la ciudadanía.

Pablo López, el candidato que aspira a renovar su banca en el Concejo Deliberante, ya dejó en claro que se opondrá al proyecto del intendente Emiliano Durand para legalizar Uber en la ciudad. En cambio, Lorena Farjat, candidata del Frente Liberal Salteño, se mostró alineada con la iniciativa, a tono con el planteo liberal clásico. La grieta está abierta, y a esta altura, si unos dicen que la tierra es redonda, los del frente dirán que es indiscutiblemente plana. Solo sabemos que, en Salta, los egos están más que dispuestos a ser expuestos.

El que no se contuvo en las formas fue Alberto “Beto” Castillo, ex titular de REMSA y ahora candidato a senador por el Frente Liberal Salteño, lanzó una dura acusación contra Alfredo Olmedo, a quien tildó de “cagón” por no permitir competencia interna dentro de su espacio. “Yo no lo bajo a Olmedo de cagón, porque para mí es un cagón en todo sentido”, disparó.

El PRO queda en familia

Tampoco podían faltar las historias familiares. En Salta, el entrelazamiento de la política y las relaciones familiares no son solo un juego de palabras. Son un hecho real, palpable, que llega a generar situaciones más propias de una novela que de un escenario político. Un claro ejemplo de ello es la candidatura de Agustina Álvarez, concejal del PRO, quien buscará dar el salto hacia la legislatura provincial. Para la joven abogada no será una elección cualquiera.

Álvarez competirá directamente con su ex madrastra, María Elena Davids Cornejo, actual funcionaria de Nación y cercana a Patricia Bullrich. Davids fue esposa de su padre y es la madre de su hermana. Para completar el entramado familiar, la funcionaria del ministerio de Seguridad de la Nación es, además, hija de la ex diputada nacional Virginia Cornejo, lo que da cuenta de la endogamia política que ha gobernado Salta durante más de dos décadas.

El romerato ausente

Finalmente, algo que no pasará desapercibido para los observadores más atentos es el hecho de que, por primera vez desde el retorno de la democracia, no hay un Romero en el frente oficialista. Juan Esteban Romero, referente de Salta Nos Une, grabó un video donde expone las razones de su salida del frente saenzista. “La política tiene que ser más transparente, más accesible, más abierta”, afirmó, aunque algunos se preguntan si esas palabras incluyen las múltiples causas de corrupción que lo vinculan a él y a su familia.

En otro tramo del video, recita: “Para mí, la política es poder transmitir ideas sin imposiciones. Es poder decir lo que uno piensa sin tener miedo de que alguien se enoje o que no le guste”. Algunos se preguntaron si el desmalezador al que molió a golpes en 2021 tuvo la oportunidad de “decir lo que uno piensa sin tener miedo”.

No es la primera vez que la transparencia y la política de puertas abiertas se mezclan con la falta de coherencia.

A una semana del cierre de listas, Salta es un claro reflejo de la política argentina en su conjunto: una danza de egos, pactos incómodos y posiciones ideológicas que cambian con el viento. Con una clase política que prioriza el poder sobre el bienestar de la ciudadanía, no cabe duda de que las elecciones legislativas del 11 de mayo serán solo otro episodio de un show que no parece tener final. Y mientras tanto, los salteños, como espectadores, seguimos esperando el número de magia que nunca llega.