Aunque saben que no pasará nada ni con los entes de gobierno ni con la justicia, no pueden ocultar su indignación.

Los vecinos de los barrios circundantes y cercanos al Centro de Convenciones se hartaron y radicaron una primera denuncia policial y podrían demandar por daños y perjuicios a los propietarios de la carpa de las Estrellas y a la Municipalidad de Salta por permitirla.

Están indignados con las autoridades que habilitan esa carpa porque la invasión del ruido que generan las moles de sonido es insoportable dentro de las casas, que no permiten dormir ni descansar los fines de semana. A esto último se suma el caos y el estruendo que generan las motos y vehículos que estacionan en el lugar o las peleas que se generan.
Es que la inexplicable habilitación para que funcione, prácticamente de manera permanente un baile a cielo abierto sin ningún tipo de control de contaminación sonora con niveles invasivos al entorno va a contramano de las normas municipales que de manera explícita exige a quienes manejan negocios vinculados a la emisión de música, grabada o en vivo, tratamientos acústicos para que no provoque molestias.

Inseguridad

La Carpa de la Estrellas, desde hace años, provoca fuertes perjuicios a los vecinos, por una invasión premeditada que además provoca una alteración de la vida normal de las personas que viven en la zona ya que además del insoportable ruido genera una enorme cantidad de mugre que queda tirada en toda la zona, el desorden que provoca la marea de vehículos hace que proliferen los motochorros que aprovechan el caos para asaltar a los transeúntes, lo que termina convirtiendo a la gente del lugar en rehenes en sus propias casas ya que no pueden salir a la calle por la inseguridad.

Mugre y «souvenirs sexuales»

Los vecinos relatan que después de cada evento la zona queda convertida en un enorme basural por horas y algunas veces días con botellas de vidrio, latas, bolsas y vasos de plástico, envoltorios de comida y hasta preservativos usados

La denuncia que radicaron en la policía contra la Carpa y que lleva la firma de vecinos de los diferentes barrios de la zona sur describe que mientras dura el baile la zona se convierte en un “telo” a cielo abierto y masivo, por lo que queda el área regada de preservativos usados, entre otras “souvenirs íntimos”.

Violencia

Otro capítulo de la indignación vecinal tiene que ver con la violencia que se vive mientras duran los bailes ya que hay enfrentamientos brutales y peleas de manera constante hasta con armas blancas o botellas rotas provocando corridas, gritos y hasta daños a los vehículos que pertenecen a la gente del lugar.
Un coctel caótico

Ruidos insoportables, caos, basura, violencia y promiscuidad es el resultado de una habilitación inexplicable que terminó con la tranquilidad de gran parte de la zona de Limache. Las críticas apuntan al otorgamiento de permisos para este tipo de eventos y los vecinos sospechan de posibles negociados de funcionarios municipales o de cercanías y parentescos de las autoridades con lo organizadores.

Es muy posible que por el carnaval a la denuncia se la lleve el agua, aunque en lo civil puede prosperar y la carpa debacrepartir alguito de lo mucho que gana.