En Metán la seguridad parece haber incorporado una nueva modalidad de trabajo: buscar a los delincuentes donde menos se los espera, incluso en oficinas públicas. Un joven de 29 años, que debía cumplir prisión domiciliaria y estaba acusado de amenazas con arma impropia y abuso sexual, fue encontrado nada menos que en una oficina de EDESA. Al parecer, el control de la prisión domiciliaria llegó hasta ahí… pero el preso llegó primero.
Lo más llamativo es que, según la nota, un transeúnte alertó a la Policía sobre la presencia del hombre y los efectivos debieron ir a buscarlo. Quizás la próxima innovación del sistema sea entregarles a los presos un GPS, un mapa y un recordatorio en el celular: “Recuerde que está detenido en su casa”. Mientras tanto, la prisión domiciliaria parece haber quedado convertida en una sugerencia: el detenido salió, fue hasta una oficina pública y recién volvió a tener contacto con la Justicia cuando alguien lo reconoció.




