Bettina Romero volvió a posar con los comerciantes salteños y a preocuparse por sus problemas. En la Cámara de Comercio e Industria, durante el aniversario número 120 de la entidad, entregó una placa conmemorativa y habló de locales que cierran, empleos que se pierden y una presión impositiva que asfixia. «Cada comercio que resiste es trabajo que se sostiene», declaró. La frase quedó preciosa para la foto. El problema empieza cuando se sale del encuadre: la exintendenta celebró la llegada de Javier Milei al poder con promesas de «libertad, progreso y desarrollo» y mantuvo su cercanía con referentes libertarios. Ahora que el consumo cae y los negocios hacen equilibrio para sobrevivir, Romero parece dispuesta a solidarizarse con las víctimas, siempre que la solidaridad no exija señalar demasiado a sus aliados.
Los números que ella misma citó son contundentes: según la nota de Cuarto, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 Salta perdió 629 empleadores y 14.680 puestos de trabajo registrados. El comercio fue el rubro más golpeado. A eso se suman la caída del consumo, el deterioro salarial y la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional. Romero también denunció que los comercios de la capital afrontan 77 tributos entre los tres niveles del Estado, pero omitió un detalle incómodo: de acuerdo con el IARAF, 40 son nacionales. Es decir, una parte sustancial de la carga que cuestiona corresponde al mismo nivel de gobierno con el que supo celebrar. La aritmética, como se ve, también puede arruinar una buena puesta en escena.
Por ahora, la receta de la exintendenta combina placas, declaraciones y preocupación pública. Una ceremonia perfecta: los comerciantes aportan la crisis, los datos ponen el dramatismo y Bettina ofrece la foto. Lo que falta es explicar cómo se compatibiliza el abrazo a quienes pierden sus negocios con el respaldo político a un modelo cuyas medidas son cuestionadas por sus efectos sobre el consumo y el empleo. Porque posar junto a los que resisten no cuesta demasiado; lo difícil es incomodar a los propios cuando las políticas que defienden aparecen en la misma escena que los locales cerrados. Para eso, lamentablemente, no hay placa conmemorativa.




