Las actuaciones se iniciaron a raíz de la denuncia formulada por la madre del menor, quien advirtió que su hijo había mantenido contacto con un sujeto que se hacía pasar por otra persona.
El secretario letrado Facundo Quiroga Bonari, miembro de la Unidad de Litigación de la Fiscalía Especializada en Ciberdelincuencia, actuó en representación del Ministerio Público Fiscal durante la audiencia en la que se amplió la imputación contra un hombre de 28 años. Se le atribuye la autoría de los siguientes delitos, cometidos en reiteradas oportunidades: grooming, coacción agravada, corrupción de menores, tenencia de material de abuso sexual infantil (agravada por involucrar a menores de 13 años), producción de ese mismo tipo de material con idéntica agravante, y distribución de contenido de abuso sexual infantil. Estos hechos configuran un concurso real de delitos, previsto y sancionado por los artículos 125, 128 —párrafos primero, segundo y quinto—, 131 y 149 ter, inciso 1), del Código Penal, conforme a lo establecido en el artículo 55 de dicha norma.
Por su parte, la jueza de Garantías del distrito Centro, Sandra Espeche, verificó la legalidad de todas las actuaciones y, a pedido de la fiscal Sofía Cornejo, resolvió confirmar la prisión preventiva del imputado.
La investigación tuvo su origen en la denuncia presentada por la madre de un menor residente en la localidad de Molinos, tras advertir que su hijo intercambiaba mensajes por WhatsApp con una persona adulta que se hacía pasar por una niña.
Durante ese intercambio, el acusado exigía al menor que le enviara imágenes de contenido íntimo, y para presionarlo y generarle temor, le remitía fotografías de la fachada de su vivienda.
Como parte de las diligencias y medidas ordenadas por la justicia, se llevó a cabo un allanamiento donde se incautaron distintos dispositivos electrónicos, los cuales fueron sometidos a examen técnico.
A su vez, el personal especializado realizó pericias informáticas sobre dichos equipos, obteniendo nueva evidencia que permitió comprobar la existencia de conversaciones en aplicaciones de mensajería y redes sociales con varios usuarios menores de edad, así como el uso de perfiles supuestamente falsos. Además, el análisis detectó archivos digitales que forman parte de la investigación, actuando siempre con estricto resguardo de los derechos e intereses superiores de niñas, niños y adolescentes.




