Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el entramado productivo y el mercado laboral formal experimentaron un marcado deterioro. Según los últimos datos de un informe de CEPA, en ese período se registraron en la provincia 672 empleadores menos (-7,4%) y una pérdida neta de 14.595 puestos de trabajo registrados (-5,7%).

El impacto de la recesión y la paralización de la actividad económica se sintió de manera asimétrica, golpeando con particular fuerza a los sectores clave de la economía regional y a las pequeñas y medianas empresas.

Los sectores más afectados: Agro, Construcción y Comercio

El análisis sectorial del empleo registrado revela que tres rubros concentraron la mayor parte del impacto negativo:

  • Agroindustria: Fue el sector que más puestos de trabajo destruyó, con una baja de 5.169 empleos formales.

  • Construcción: El freno total en la obra pública y la desaceleración de los proyectos privados provocaron la pérdida de 4.994 puestos registrados.

  • Comercio: Sufrió la mayor sangría en términos de unidades productivas, registrando la caída de 280 empleadores.

Las PyMEs en el centro de la crisis

El desglose según la escala de las empresas evidencia que la contracción del mercado laboral fue absorbida fundamentalmente por los pequeños y medianos establecimientos:

  • Empleadores de hasta 500 trabajadores: Explicaron el 99,9% de la caída total de empresas (671 de las 672 que cerraron o dejaron de operar con personal registrado).

  • Destrucción de puestos en PyMEs: Este segmento concentró el 74,1% de los empleos perdidos, recortando 10.817 puestos de trabajo (-8,9%).

  • Grandes empresas (más de 500 trabajadores): Registraron una disminución de 3.778 puestos (-2,8%).

Un escenario de fragilidad estructural

Los indicadores reflejan una doble dimensión del ajuste económico en la región: por un lado, la desaparición masiva de unidades económicas de menor escala, incapaces de sostener los costos fijos ante la caída del consumo interno; por el otro, la pérdida de densidad en el empleo registrado, que desplaza trabajadores hacia la informalidad o el cuentapropismo.