Peleas estériles: A cualquier precio

En tiempos difíciles, atravesados por la crisis económica que castiga a los sectores más empobrecidos, la tarea de los funcionarios y dirigentes políticos debiera concentrarse en encontrar soluciones con el escaso presupuesto y la mínima estructura con que cuentan. Sin embargo, si hay algo que ha complicado la gestión de gobierno de Gustavo Sáenz son las peleas que se reproducen entre los miembros del oficialismo y que no cesan.

 

N. de R.

 

Quizás la elevada concentración de partidos y dirigentes dentro del saencismo tenga como derivación natural la merma de las quejas de la oposición cada vez más reducida y active e intensifique las luchas intestinas. A ello le sumamos que el benévolo perfil del gobernador y la falta de verticalidad en los mandos intermedios, lo que habla de inexistencia de castigo para quienes provocan elevados costos políticos con fricciones evitables.

Hoy prácticamente no existe la línea opositora en Salta. Si estaba concentrándose en el sector libertario, los acuerdos políticos de Gustavo Sáenz con el presidente Javier Milei para prestar apoyo parlamentario a las reformas que pretende el gobierno nacional han determinado que las protestas de los “leones” locales se atemperen o anulen. La UCR, el PRO, el PRS, el PJ, el Salta Independiente de los hermanos Biella, el Salta Nos Une de Juan Romero y el Partido para la Victoria que comanda Sergio Leavy, se encuentran fracturados y gran parte de su dirigencia ha firmado acuerdos en Casa de Gobierno y hasta integran parte de la estructura de funcionarios. Ni hablar del PJ que se divide entre cristinistas y saencistas y puede ser sacrificado en esta disputa.

De allí que lo que debiera constituir la base de una paz política hoy se ve perturbada por el perfil de muchos actores que, aunque se reportan con el oficialismo, exploran mil y una formas de ganar protagonismo en base a la agresividad con que manejan sus redes o el tenor ácido que les imprimen a sus declaraciones periodísticas.

Las refriegas normalmente tienen como protagonistas a diputados que escaso favor le hacen a la llamada Casa de las Leyes. En el Concejo Deliberante de Salta también se cuecen habas y el cantante José García pegó un portazo tras las incomodidades que padece por la soberbia de un sector ultrasaencista que, a pesar de esta cercanía con el líder no ha revalidado méritos para conducir el poder legislativo municipal. No hay dudas de que hay que redefinir el rol de los legisladores que hasta ahora mantienen una deuda con la sobriedad y muestran más apego por la chapa que por el trabajo que los salteños les encomendaron. No todo puede ser conflicto y escándalo.

En estos días los medios periodísticos se sorprendieron con las declaraciones del diputado Gustavo Orozco, que instaló irresponsablemente la sospecha de vínculos con narcotraficantes sobre los intendentes del norte salteño. El que recogió el guante fue el intendente de Tartagal, Franco Hernández Berni, que lo calificó de inepto, improductivo y probable droga-dependiente merecedor de la asistencia del área pública que comanda la rubia Alba Quintar. ¿Alguno de ellos gana algo con este altercado? Dada la escalada violenta todo quedará en la refriega de medios o avanzará a lo personal?

La diputada Laura Cartuccia es otro de los miembros de la Cámara Baja que continuamente hostiliza a funcionarios e intendentes. En estos días direccionó sus redes mediáticas contra el intendente Emiliano Durand y la supuesta falta de transparencia en el financiamiento de la obra de remodelación del mercado municipal. Antes de ello, mostró el perfil bizarro cuando cuestionó de obseso sexual a su par, el libertario Nicolás Arce, que a los capitalinos los trata de “Brutos”. También combinó sus quejas denunciando proscripción en la interna que con escaso fervor se desarrolla en el Partido Justicialista, varias veces intervenido política y judicialmente.

El güemense Daniel Segura acusó -sin ninguna prueba- de inútil y corrupto al presidente del Ente Regulador Carlos Saravia, quien lo denunció penalmente por negociaciones incompatibles con la función pública por la contratación de 1500 millones en compras de bolsones de mercaderías con la empresa Miguel Segura S.A. que no pasaron por el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Mario Mimessi. Las repercusiones mediáticas han comenzado a bajar, pero todavía falta que la justicia se expida sobre una situación que no pasó desapercibida pues se desconoce el destino de los módulos alimentarios.

Las reyertas se reproducen dentro y fuera del recinto. En los pasillos tuvieron un cruce tenso la diputada Mónica Juárez con la ex PRO Agustina Álvarez, mientras que la violencia escala en los palcos donde asesores libertarios se dan el lujo de insultar a legisladores que hacen uso de la palabra. El Presidente Esteban Amat tuvo que intervenir en la última sesión para acallarlos y todavía no hizo uso de las facultades que tiene para expulsarlos.

La baja calidad de los legisladores se encuentra a tono con la crisis de los partidos políticos locales que carecen de convicciones ideológicas y de escuelas para educar cuadros dirigenciales que luego puedan asumir responsabilidades institucionales, legislativas o de gobierno. Esteban Amat, Nacho Jarsún y Pablo Outes son algunos de los que en este momento cosechan fichas de afiliados para obtener la personería de partidos que no parecen vender propuesta alguna. En algunos casos, como el del Ministro de Gobierno, los que piden la adhesión informan que su jefe está destinado a ser el próximo gobernador de Salta. Probablemente se trate de habladurías que igualmente despiertan preocupación en tanto no se advierte formación en las cúpulas dirigenciales.

Demasiados improvisados, entre los que se cuentan parientes de intendentes que buscan forjar dinastías en sus localías, hoy integran una Legislatura Provincial que nunca estuvo peor conformada. Quienes las dirigen en las trastiendas también están contaminados de prácticas que solamente alimentan con pobreza los debates y se reducen a aplicar la vara de la mayoría, aunque ello cueste habilitar el escenario para los altercados más grotescos y extravagantes. Aunque ellos disfruten del show mediático que se ha naturalizado, deben cobrar conciencia de la vergüenza que provocan.

Cuarenta y cuatro (44) son los diputados que se reparten entre dos bloques de los que podríamos llamar saencistas puros. 34 en “Todos por Salta” que preside el diputado Germán Rallé, mientras que otros 10 integran el bloque “Por Salta” que comanda Socorro Villamayor. Entre los dos exceden los dos tercios y pueden -de tener consenso- decidir sin necesidad de acuerdos con el bloque de libertarios que ya suma 9 miembros. Los monobloques ya no tienen mayor incidencia. Estos números explican los motivos por los cuales la manera de sobresalir de legisladores amuchados y “paqueteados” sea la controversia y el alboroto.

En el municipio capitalino el fuego amigo es una constante. José García informó que se retira del interbloque oficialista y puso en evidencia que hasta cuando quedó de intendente interino -porque está en la línea de sucesión del intendente por ser Vicepresidente Primero del Concejo Deliberante- nunca se le comunicó esta circunstancia. Las miradas apuntan a Darío Madile. ¿Es posible que ocurran situaciones como éstas en un cuerpo que se precie de serio? ¿Es que el cuerpo legislativo comunal puede continuar sin rumbo, con escasas luces y solamente puesto en vidriera por la vía del escándalo?

La legalmente dudosa suspensión preventiva por un caso de violencia de género dispuesta contra el concejal Carlos Casasola, o la renuncia y posterior asunción por nuevo mandato del edil libertario Pablo López, acusado de extorsión sexual, hablan por sí solos. Las diferencias políticas en la Avenida República del Líbano parecen dirimirse en base a ajustadas mayorías, pero sin sopesar el daño institucional que provocan. Lo que agrava la situación es que no existen ordenanzas que realmente muestren que existe interés real en hacer primar las necesidades de la gente, que son muchas y urgentes. Está claro que ni sus autoridades se hablan y que las jugosas dietas que cobran no tienen compensación con tareas provechosas.

El diario de Limache ha anticipado que las elecciones provinciales podrían adelantarse para mayo o junio de 2027. Sáenz planteará su proyecto reeleccionista y es probable que en estos días se divulgue el acuerdo que estaría cerrado con las autoridades nacionales de la Libertad Avanza para que logre un nuevo mandato.

Con gran parte de la dirigencia política que lo apoya, lo que impostergable es una oxigenación en las cámaras para dar paso a nuevas figuras. Son varios los diputados y senadores que ya están en un tercer y hasta en un quinto mandatos y quieren renovar como si se tratara de famélicos del presupuesto provincial. Nadie quiere desprenderse de la teta del Estado, pero extirparlos ya se convirtió en una necesidad.