Versiones periodísticas señalan que la senadora salteña no acompañaría la iniciativa del gobierno de Javier Milei y abriría un nuevo frente de negociación en el Senado.

 

En medio del debate impulsado por el gobierno nacional para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), distintos medios nacionales comenzaron a poner en duda el respaldo de la senadora por Salta, Flavia Royón, una figura clave dentro del esquema de apoyos dialoguistas.

Según publicó La Política Online, “la senadora de Sáenz no apoya la eliminación de las PASO y al gobierno se le escapa la mayoría en el Senado”, lo que encendió alertas en la Casa Rosada sobre la viabilidad del proyecto.

De acuerdo a ese medio, cerca de la legisladora admitieron que “está dispuesta a discutir modificaciones sobre las primarias pero no sacarlas”, dejando en claro una postura que se aleja de la propuesta original del oficialismo. En ese sentido, agregaron: “Se puede discutir la obligatoriedad o el financiamiento”.

La eventual posición de Royón se inscribe en un clima más amplio de tensiones entre el gobierno nacional y sectores considerados aliados. Siempre según LPO, en la Cámara Alta advierten que “se va a comenzar a complicar el trabajo legislativo por la caída de imagen de (Javier) Milei y la mala situación en todas las provincias”.

El artículo también vincula esta situación con los reclamos de las provincias por la coparticipación y el deterioro de sus cuentas públicas. En ese marco, fuentes legislativas deslizaron que “van a tener que arreglar agenda con los dialoguistas y aflojar con la coparticipación, sino parece que se va a empantanar todo”.

La situación fiscal de las provincias aparece como un factor clave en la discusión. Un informe citado en la nota indica que “se pasó de un superávit financiero equivalente al 1,1% de sus ingresos totales en 2024 a un déficit del 2,9% en 2025”, reflejando el impacto del contexto económico en los distritos.

En este escenario, la postura de la senadora salteña podría resultar determinante para el futuro del proyecto, en un Senado donde cada voto cuenta y donde las negociaciones políticas se vuelven cada vez más complejas.