Se trata de Lucía Grajales Soriano, dueña del terreno donde se realizó la polémica boda.

El evento se realizó en el paraje La Punilla, dentro de un área natural protegida, lo que generó la intervención de autoridades provinciales y municipales de Cafayate.

Sin embargo, la flamante novia de apellido Pocovi defendió la realización del casamiento y negó que se haya producido un daño ambiental: “Se hizo en una propiedad privada, con supervisión de guardaparques de la Secretaría de Medio Ambiente, quienes corroboraron que el predio quedó en las mismas condiciones”.

Además, destacó el impacto económico que generó la celebración en el lugar para decenas de trabajadores. “Generó trabajo para unas 100 personas de manera directa, además de movimiento en hoteles y restaurantes”, explicó.

“El permiso que otorga la Secretaría de Medio Ambiente es responsabilidad de la propietaria, quien aseguró haberlo tramitado y quien fue denunciada por presuntamente haber presentado documentación falsa”, marcó Pocovi en referencia a Lucía Grajales Soriano, dueña del terreno.