Reconstruimos el primer quinquenio del siglo XX de luchas y organización obrera, motorizada por trabajadores, dirigentes e intelectuales socialistas que contribuyeron a la historia de la clase obrera en la provincia.  Por Carlos Fernando Abrahan

A principios de siglo XX, el diario del Partido Socialista, La Vanguardia, informaba que los trabajadores en Salta son tratados como esclavos, pues no solo los patrones los explotan, sino que los venden a otros traspasando las libretas de conchabos; libreta que acreditaba la relación de trabajo.

En junio de 1902, se fundó en la ciudad de Salta, el Centro Cosmopolita Obrero, que adhiere al Partido Socialista. También tenemos referencias sobre el periódico Unión Obrera, órgano del Centro Socialista de Trabajadores de Salta; y sobre una conferencia en Güemes a cargo del periodista de 24 años Edelmiro Avellaneda, que en ese año aparece por primera vez como “agente” de “La Vanguardia” en Salta, con dirección en calle Libertad 185 (hoy calle Mitre).

En 1902, el periódico salteño El Argentino denunciaba que en el ingenio San Isidro, los trabajadores se encontraban en huelga, y que la policía y los capataces unidos obligaron “a la peonada a entregarse a la labor diaria”. Eran momentos tensos y se sancionó la infame Ley de Residencia que autorizaba al Poder Ejecutivo a impedir la entrada y a expulsar extranjeros que comprometan la seguridad nacional o el orden público; obviamente ley contra anarquistas, socialistas y activistas obreros en general.

A mediados de 1903, el gobierno y el clero censuran y quieren sacar de circulación el periódico obrero “La Luz”. Ante el ataque la redacción de periódico convocó un acto el 26 de mayo en la Plaza 9 de Julio, donde asistieron más de 1.000 trabajadores, que luego de oír un discurso de Edelmiro Avellaneda (director del periódico) marcharon por las calles de la ciudad en defensa de “La Luz”, “vivando al socialismo”, y los diarios La Vanguardia y El Eco del Pueblo de Tucumán.

En octubre, La Vanguardia anunciaba que un “Centro Socialista de Salta solicita adhería” al Partido Socialista y se informa que en la ciudad se organizan obreros albañiles, zapateros, talabarteros, panaderos y dependientes de comercio que “adherirán” a la Unión General de Trabajadores, vinculada al PS. Es necesario aclarar que en la época los socialistas disputaban la conducción de la clase obrera con los anarquistas y católicos.

En 1904, en el marco de una gira nacional, llegan a Salta los dirigentes Pinto y Galletti de la Unión General de Trabajadores. Recibidos en la estación de trenes por más de 300 trabajadores. La primera conferencia fue en el Teatro Victoria con una concurrencia que superaron las 800 personas y los dirigentes fueron presentados por el periodista Edelmiro Avellaneda. Galletti explicó la necesidad de la organización obrera para Argentina, y luego Pinto la importancia de la organización y unión de todos los gremios.

Posteriormente los dirigentes realizaron diversas actividades y se reunieron con varios gremios: panaderos, costureras, albañiles, dependientes de Comercio, zapateros y afines; y la recién fundada Sociedad Obrera de Sastres. El “Dr. Galletti” dio una Conferencia en el teatro denominada “Socialismo y Clericalismo” con la concurrencia de más de 1.000 obreros; dijo Galletti: “La religión católica nunca hizo nada en pro del obrero, sino sancionar la esclavitud, imponer la explotación capitalista, santificar la inquisición el robo y la inmoralidad”.

En agosto de 1904 se fundó en Salta el Centro Socialista con la siguiente comisión directiva, Secretario General: S. Mosile, Actas: M. Bandini, Tesorero: E. Avecassis; y vocales: M. Gaffi, J. Gambolini, Prazolo, G. García. Formaba parte del centro el gremio de los tipógrafos y por iniciativa del Centro dictó una conferencia “combatiendo la ley de trabajo” el infatigable Edelmiro Avellaneda. En esos años aparecía un nuevo “agente” de “La Vanguardia” en Salta, Silvano Gramajo Gauna, posición como vimos antes ocupada por Avellaneda.

En 1905 tenemos referencia de “El Obrero” y “El defensor” publicaciones de los gremios unidos/Federación Obrera de Salta, ciudad que inauguraba El Parque San Martín y que tenía poco más de 21.000 habitantes.

Más importante aún: en 1905, la clase obrera en varias huelgas derrota a los capitalistas en Salta. Los panaderos obtienen “triunfos en la lucha economía” y los obreros albañiles logran las ocho horas de trabajo en invierno y las nueve en verano. Del mismo modo, los zapateros triunfaron en su huelga del 28 de mayo, logrando, entre otras reivindicaciones, reconocimiento de la sociedad, jornada de nueve horas, reconocimiento del primero de mayo y no despedir ningún compañero en huelga. El 6 de junio, declararan huelga los tipógrafos por 30% de aumento de salarios, supresión de multas y reconocimiento del gremio.

En junio en 1905, vemos con asombro que los socialistas en “La Vanguardia” informan que “las sociedades… han resuelto no admitir en su seno al traidor Edelmiro Avellaneda”, una de las causas es “haber insultado al gremio de zapateros por medio de su semanario La Luz” y porque “fustigó y trabajo por el fracaso” de la huelga de tipógrafos. Paradójicamente, luego Avellaneda fue “expulsado” de la población de Ledesma (Juyuy) por la policía bajo la presión de los dueños del ingenio azucarero frente al temor por la difusión de sus ideas.

 

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