Hay confianzas que duran para siempre. O al menos hasta que te embargan el sueldo.
Porque una cosa es prestarle Netflix a tu ex. Otra, bastante distinta, es dejarle cheques firmados en blanco “por confianza”. Y en esta historia, la confianza terminó con una camioneta secuestrada, una cuenta bancaria cerrada hacía años y un juicio por presunta estafa digno de una telenovela judicial de las tres de la tarde.
La pregunta cae sola: ¿vos le firmarías un cheque en blanco a tu ex?
La Justicia salteña parece sugerir que quizá no sea el mejor plan financiero del mundo.
La Unidad de Delitos Económicos Complejos pidió elevar a juicio una causa contra un hombre y una mujer acusados de presunta estafa y defraudación por abuso de firma en blanco. La película arrancó cuando una mujer descubrió que tenía un embargo sobre su sueldo por un juicio ejecutivo iniciado por su exmarido. El respaldo de la demanda: un cheque de 800 mil pesos emitido en 2018 a favor de una mujer boliviana.
Hasta ahí, raro.
Pero después la trama se pone más creativa.
La denunciante aseguró que la cuenta bancaria asociada al cheque había sido cerrada en 2013. Cinco años antes de la fecha del documento. También contó que, durante el matrimonio, firmaba cheques en blanco porque el entonces esposo manejaba cuestiones económicas. El clásico “dejá, amor, yo me encargo”, que tantas veces termina mal y casi nunca incluye educación financiera.
Según la investigación, las pericias determinaron que la firma sí era auténtica, pero que el cheque habría sido completado después por otra persona. Como si alguien hubiera encontrado un ticket viejo y decidido convertirlo en un plan de negocios.
La fiscalía también detectó detalles curiosos: la supuesta beneficiaria no tenía actividad económica en Argentina y ni siquiera estaba en el país en la fecha en que habría recibido el cheque. Entró recién en 2019 y salió una semana después junto al imputado, en un vehículo a nombre de él. Más coordinado imposible.
Pero el costado más duro de la historia está lejos de la ironía. La mujer denunció que el acusado figura en el Registro de Deudores Alimentarios y que sus dos hijos tienen graves problemas de salud que requieren asistencia permanente. Incluso afirmó que la camioneta secuestrada judicialmente era la que utilizaba para llevarlos a tratamientos y controles médicos.
Y ahí la historia deja de parecer una comedia negra sobre malas decisiones sentimentales y se transforma en algo bastante más oscuro.
Moraleja no solicitada: si alguien te pide firmar un cheque en blanco “por confianza”, quizá convenga desconfiar. Porque el amor podrá ser ciego, pero los embargos llegan claritos.

