Un misterio que se las trae

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La justicia sospecha de que el cuerpo de un hombre que fue encontrado muerto en junio en las cercanías del Cabra Corral, sería de Rodrigo Nardi Ríos. El hombre de 35 años estaba desaparecido desde abril y era empleado de Lázaro Baez en el sur.

Nardi Ríos había desaparecido en abril y era  empleado de la firma de Lázaro Báez, Austral Construcciones. El diario Clarín reconstruyó en parte los hechos y aseguró que tras la complicada situación económica y judicial del empresario kirchnerista a inicios del año dejó a miles de trabajadores en la calle.

Esa situación llevó a Nardi Ríos a comunicarle a sus compañeros que regresaría a su Formosa natal aunque fue visto por última vez en marzo en El Calafate, por un amigo al que le dijo que se iría al norte en un Renault Sandero Stepway color negro que le había comprado a un compañero de trabajo.

En abril, una tía formoseña inició una denuncia ante la Policía provincial  que ahora derivó en el hallazgo de un NN que presuntamente se trataría de Ríos. «Se identificó la ropa y se llegó a ese lugar porque ahí fue su última comunicación. Todavía tenemos que comprobar la identidad del hombre cuando hagamos los estudios genéticos. Fue un crimen, no hay otra hipótesis», sostuvo el fiscal formoseño Luis Benítez, en diálogo con Todo Noticias luego reproducido por Clarín. El funcionario judicial contó que el resultado fue fruto del trabajo con las fiscalías de Salta y de Río Gallegos, debido a que «había un circuito de llamados» en esos lugares desde su celular.

La familia del hombre de 35 años, delegado de UOCRA y empleado de la constructora de Báez, sospecha que fue llevado a Salta para «hacerlo desaparecer». “Mi sobrino estaba enfrentando a estos tipos que son poderosos», afirmó la tía del desaparecido, Isabel Ríos, quien inició la denuncia que derivó en su posterior búsqueda.

El cadáver se encontraba cerca del lugar donde se hallaron parte de la documentación de Ríos. «Sus papeles estaban semienterrados en una bolsa en la tranquera de un campo. El dueño del lugar fue el que dio con estos elementos porque le llamó la atención el movimiento de tierra que había allí», detalló el fiscal. En la zona donde se halló el cuerpo, se había encendido por última vez  la antena del celular de Ríos, en abril, mes en el que desapareció. «Lo encontró una persona que caminaba por el lugar. Se veía una zapatilla que sobresalía de la tierra. Estaba enterrado, pero por la lluvia cedió la tierra», explicó Benítez.