Carlos Johnatan Ávalos, de 24 años, sufrió la pérdida de un ojo tras haber sido disparado con postas de goma por la policía de Salta el jueves pasado. El operativo represivo se dio en el marco de un desalojo a familias que se habían asentado en terrenos fiscales.

 

La semana pasada, unas 50 familias de los barrios Unión y 17 de octubre se asentaron en terrenos fiscales en reclamo por la entrega de lotes para viviendas. En la noche del jueves, un violento operativo policial los desalojó dejando como saldo varios heridos con balas de goma. Entre ellos está Carlos Johnatan Ávalos, de 24 años, quien perdió un ojo como producto de la balacera. Cuarto Poder dialogó con el joven, quien relató en detalle los hechos de la semana pasada.

«El jueves tipo 7 u 8 de la noche, un grupo de familiares del barrio decidieron tomar un terreno fiscal que está llegando al río. Yo acompañé a mi señora, porque ella necesita un lugar para vivir y estuvimos un buen rato ahí. De repente, llegó la policía a reprimirnos. Yo en ese momento la tenía a mi nena en brazos. Cuando me doy vuelta de frente a la policía sentí un fuerte impacto en el ojo y sentí que se me apagó«, relata Carlos.

«Empecé a sangrar mucho. La dejé a mi nena y salí corriendo a la salita. Ahí me dijeron que era de suma urgencia ir al San Bernardo. Justo me crucé a un amigo que tiene auto y me llevó al hospital. Lo único que me acuerdo es que en el camino me desmayé. Cuando reaccioné, me desperté en el San Bernardo. Me hicieron una operación y me dijeron que tenía el ojo mal«, añade.

Carlos no pudo en ese momento distinguir a su agresor, mucho menos entender por qué había sido herido. De hecho, en uno de los videos difundidos por los vecinos, se lo ve claramente intentando calmar a sus pares.

En el nosocomio le informaron que había sido herido con una bala de goma y que no podría ver con ese ojo. «Del ojo que tengo sano también me cuesta mirar«, agrega.

«En el momento en que yo recibí el disparo en el ojo, la tenía a mi nena en los brazos. A centímetros de donde recibí el impacto. Cuando empecé a correr sentí otros dos impactos: uno en la cara y otro en la pierna. Sin un ojo no creo que me tomen en una empresa y en el trabajo donde estaba ya me discriminaron, me dijeron que no puedo servir por este tema«, se lamentó Carlos.

Hasta el momento, ninguna fiscalía actuó en virtud de los hechos y se desconoce qué juzgado dio la orden de desalojo.

1 Comentario

  1. Tiene que haber un responsable además del policía que disparó, alguien debió dar la orden. No es la primera vez que la policía reprime esos barrios y quedan jóvenes sin ojos. Intervengan por favor!!! El joven dice que tenía a su hija en sus brazos. Es lamentable este hecho.

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