La interconexión entre los dos principales espacios que, a la mirada mediática, se reparten el protagonismo hasta las elecciones del domingo 10 de noviembre pareció desgastada en la semana que se cerró. La concentración mediática en la que a comienzos de la semana Sergio Leavy se lanzó de manera agonal hacia Gustavo Sáenz, tomó de sorpresa a representantes de ambos bandos. F.P.

El candidato a Gobernador por el FdeT sólo reflotó el interés hacia una causa judicial por aparente defraudación a la Administración Federal de Ingresos Públicos. En la tramitación de este caso -cabe indicarlo- su rival, Gustavo Sáenz, no está ni siquiera mencionado. Por esta razón, aún continúan generándose diferentes suposiciones en relación a las motivaciones que motorizaron semejante arrojo por parte de su contrincante. Junto con la pregunta: ¿A quién beneficiaría?

Por lo pronto, en las filas de lo que queda del neoperonismo gaucho, esta determinación de Leavy multiplicó algunos gestos de molestia y, tal vez, cierta desaprobación. En tanto, Sáenz mostró mucha más cintura que su conjunto de asesores, al devolver la atención sobre la sedimentación de puestos electivos en que compite su oponente.

Sería una decisión provechosa para el alcalde capitalino continuar por esta senda y marcar contrastes desde la política, dejando de lado el excesivo formalismo y algunas reacciones integristas, susceptibles de lesionar garantías constitucionales, mediante la invocación al Derecho. Está claro que por la vía de la inmediatez, GS tiene más para desgastarse. El futuro inminente parece traerle buenos augurios este fin de año.

 

 

 

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