El más reciente éxodo del gabinete titirromerista debería atraer la atención, no sólo por el impacto en la gestión capitalina, sino también por los términos en que fue planteado. La flamante ex Subsecretaria de Relaciones con la Comunidad de la intendencia capitalina, graficó una situación emparentada con prácticas que connotan, quizás, hostigamiento en el ámbito laboral.

Tal vez por ello, Guadalupe Colque –de quien hablamos- puso al tope del ranking al fundamentar su alejamiento que no había “podido encajar en ese grupo”, tan proclive al rigoreo antes que a la inyección anímica. En una de esas, linkeado a lo anterior la hasta este viernes relacionista comunitaria imploró por las demás personas que quedaron trabajando en esta dependencia capitalina.

Según el testimonio que ofreció la ex Subsecretaria en el último día hábil de mayo, algunos de estos empleados de Relaciones con la Comunidad habrían “sufrido destrato”, en tanto que “otros renunciaron” y a un tercer grupo “no se les renovó contrato”, diferenció detalladamente en una entrevista en FM Aries.

Tal como esas películas que apelan a los flashbacks o retrospectivas, Colque se remontó hasta el cambio de gestión en la comuna más poblada –incluso a nivel presupuestario- de toda la provincia. Luego del ingreso al Ejecutivo de Bettina “Titi” Romero, rememoró, no alcanzó a desplegar en plenitud de acuerdo a lo que venía realizando, todas las acciones correspondientes a este organismo. Más que nada, hilvanó, por una diferencia de criterios con el secretario de Desarrollo Humano actual, Santiago Lynch.

En este pasaje, la dirigenta lamentó que hace menos de un año la hayan aleccionado para trabajar en un proyecto político entroncado como un tándem Sáenz-Romero-Madile. Sin embargo, con la bisagra que implicó tácitamente el triunfo del actual Gobernador, en la gestión municipal no se concretó la expectativa de efectuar una serie de tareas como se vislumbraba hasta la noche del 10 de noviembre, cuando aquel trío intercambiaba loas y vítores.

En base a una locuacidad con cercos bien determinados, o bien puede que algo de temor, Colque mencionó que en algunas ocasiones “hay formas de trato con la gente con la que uno no concuerda”. De todas maneras, concluyó, que en lo personal se mantiene su negativa a esa forma de dirigirse a empleados municipales, a los que dejó en claro que mantiene el más profundo de los respetos.

La hasta ayer Subsecretaria municipal reiteró que su compromiso social viene de mucho antes, como una de las que colocase la piedra basal a la fundación HOPE –institución  que habla por sí misma de un compromiso con la vida y sensibilidad social-, lo que le dejó un legado humanitario que luego le marcó una senda para continuar en terreno político.

 

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