Con fecha de ayer se publicó el decreto 39 de 2021, en el que se hace saber a la comunidad la fecha establecida para las próximas elecciones locales. 

Desde el «vamos», las elecciones legislativas que se vienen, serán bastante particulares. De acuerdo al artículo 144 de la Constitución Provincial y al 10 de la ley electoral, 6444, el Poder Ejecutivo está, no sólo facultado, sino más bien, obligado a llamar a elecciones cada dos años, por más que el mundo se derrumbe. Se verá la forma, la fecha y las condiciones para hacerlo, pero de que se hace, se hace.
Normalmente la fecha elegida es después de septiembre, pero entre las cosas atípicas de las próximas elecciones lo más llamativo es la fecha. Las elecciones serán el próximo 4 de julio, fecha representativa si las hay, pero no para nosotros.
Suele pasar que ponen una fecha temprana, aunque no tanto, cuando hay elecciones primarias y no se sabe qué esperar de los comicios. Entonces se dejan, como estrategia, 3 meses para modificar un resultado adverso, teniendo en claro que sectores reforzar. Pero no es el caso, ya que para este período están suspendidas las PASO. Como ejemplo de eso, tenemos los resultados de Macri en las primarias y la mejora que tuvo en las generales, 3 meses después.
Tampoco se trata «colgarse del saco» de nadie, porque no se eligen cargos ejecutivos, sino legislativos, senadores (en algunos casos), diputados (se renueva la mitad del Cuerpo), concejales (en su totalidad, porque su cargo dura solo dos años) y el intendente de Aguaray, que actualmente se encuentra bajo un régimen de intervención. Esto también fue notorio en las pasadas elecciones, cuando Leavy y compañía se colgaron del saco de los Fernández para lograr una gran elección, que dejó al «Oso» como el candidato más votado del Frente Todos en Salta, de una manera bastante mentirosa.
Es claro que el desdoblamiento de las elecciones provinciales está bien fundamentado y llena de bronca a los perjudicados con esta decisión, que son quienes están acostumbrados a ganar votos colgados del saco de los nacionales y esta vez no va poder ser.
Vamos directamente a una general, totalmente independientes de las nacionales y con muy poco tiempo para una campaña política, que también será atípica porque no se permitirán actos políticos masivos ni caminatas, ni contacto con la gente. Todo complicado e inmediato…
Con esta decisión el Gobernador Gustavo Sáenz muestra que viene haciendo las tareas. Se quedó al mando del Partido Justicialista provincial sin tener necesidad de pasar por Zuviría al 900, sabiendo lo que implica contar con el padrón del partido más fuerte a su favor.
Mientras tanto, lograba eliminar las PASO. Y ahora el desdoblamiento y adelanto de las elecciones generales. Sin tiempo para que ninguna otra agrupación política o frente, pudiese desarrollar una estrategia de una oposición electoral con la consistencia suficiente para triunfar por encima del oficialismo provincial. La suma del poder político provincial es suya.
La última vez que vimos esto en Salta fue de la mano de Juan Carlos Romero. Urtubey con su estrategia de «dejar ser» nunca logró la «unidad» que Romero sí.
Si bien este último paso enojó al Frente Todos, no son ellos los que preocupan a Sáenz, sino la descendencia del romerismo, que en este momento está muy ocupada haciendo caja para la próxima elección de Gobernador y no está poniendo los ojos en la gestión y menos en la elección que se viene en unos meses. Bien jugado.

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