Así lo manifestó a Cuarto Poder la histórica referenta Octorina Zamora al referirse a la situación de desprotección que padecen doblemente las mujeres. Pidió además por profesionales médicxs indígenas. (Por Andrea Sztychmasjter)

El histórico acallamiento que sufren las mujeres de las comunidades indígenas de nuestra provincia ha sido denunciado recurrentemente por referentas como Octorina. Si la situación de los hombres de las comunidades es de invisibilización, la de las mujeres viviendo en sociedades profundamente machistas se recrudece por partida doble, pues son vulneradas por el Estado y por sus propios compañeros en las comunidades.

En 2018 por primera vez la Cámara de Diputados de Salta distinguió a una mujer indígena en el recinto. Octorina Zamora fue homenajeada en el Palacio Legislativo y reflejó las problemáticas que aún atraviesan. “El genocidio que empezó en 1492 sigue vigente y 600 años después seguimos padeciendo un genocidio constante”, describió y agregó: “Antes eran las espadas o los rifles, después los desmontes y ahora nos matan con la droga y el alcohol”, sostuvo Zamora: “es una vergüenza que los gobiernos no tengan proyectos para salvaguardar las vidas de nuestros hermanos”. Durante su discurso, la referente, oriunda de Embarcación, afirmó que Salta es una “provincia racista” que no tiene en cuenta a los originarios, aunque contradictoriamente sea una de las provincias con mayor población de comunidades.

Pese a su situación, las mujeres indígenas nunca han dejado de resistir. A fines del año pasado y después de participar del 5º Encuentro Intercultural de Mujeres realizado en el Chaco salteño, integrantes de algunas comunidades comenzaron a dar forma al Consejo de Mujeres Wichis, una iniciativa que viene tomando fuerza en el marco de un proceso de diálogo y reflexión sobre su realidad.

“Lo que ha hecho el estado nacional y provincial es, primero, ignorar a las mujeres. Las mujeres somos madres y sabemos cuál es la situación de nuestros hijos y la comunidad. Ningún pueblo ha sobrevivido sin amor, y ese amor viene de esas madres y mujeres que saben cuáles son las necesidades cotidianas”, sostuvo Zamora y agregó que “Se debe incluir a las mujeres wichís en la toma de decisiones. La cultura wichí es muy sabia. Es mentira eso de que se enferman porque no se cuidan. La situación de vida en las comunidades es infrahumana”.

La mujer relató que en el último tiempo existe una visibilización de algo que ellas vienen denunciando hace muchos años, sostuvo que muchas veces la información de lo que sucedía en el norte se escondía, pero manifestó: “Es una vergüenza que estemos contando los muertos”.

“En Salta no hay casi algarrobos, que es alimento principal. Cuando yo era chica no había chicos desnutridos. Donde había algarrobos ahora no hay nada. Una de las propuestas es que los mismos que desmontaron empiecen a sembrar algarrobos”, sostuvo Zamora y volvió a denunciar los desmontes recurrentes que han arrasado con todo: “Hay responsabilidad de las empresas pero también del Estado. El enemigo de los pueblos indígenas siempre es el Estado. Y ahora necesitamos que convoquen a los médicos Necesitamos a nuestros médicos planificando el sistema de salud de nuestros pueblos”.

Octorina sostuvo que no cuenta con estadísticas de la cantidad de profesionales indígenas en nuestro país pero sabe que hay en diferentes provincias: “Uno de nuestros pedidos ha sido siempre propiciar que personas de la comunidad pueden estudiar medicina”, manifestó.

Actualmente la referente se encuentra junto a otras mujeres realizando voluntariados en hospitales del norte provincial: “Estamos realizando un trabajo de acompañamiento a los niños que como sabemos cada niño viene con su historia particular. Entonces tratamos de brindarle contención y también tratamos de conseguir elementos de necesidad básica como pañales”.

Pese a que recientemente autoridades nacionales y provinciales visitaron la zona, Octorina que nunca se cansó de denunciar la desprotección estatal describió: “Necesitamos menos desfile de funcionarios y más acciones. Que vengan y se realicen acciones concretas y menos propaganda”, sostuvo y agregó: “Todo esto me hace acordar a lo que vivimos con el cólera. No éramos escuchados, hasta que murió el primer niño, que fue mi sobrinito. Y ahí se montó un circo como que el estado se preocupa. No hay que preocuparse de un día para el otro, tiene que haber proyectos, programas”, declaró la referenta wichí.

Octorina también fue critica del trabajo de las ONGs, aunque no quiso nombrar a ninguna en particular relató: “El Estado siempre tercerizó la salud en manos de ongs, lo mismo sucedió con el tema del agua”. Y se preguntó sobre qué dejan las empresas nacionales e internacionales en sus comunidades: “En Rivadavia y San Martín vienen y destruyen nuestro ecosistema y después huyen”.

 

 

 

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