El abogado defensor de la referente feminista Irene Cari, Victor Hugo Sarmiento, habló con Cuarto Poder sobre la injustificada detención ocurrida el domingo pasado.

El derrotero policial y judicial que vivió durante todo el domingo Irene Cari da muestra a las claras las deficiencias del sistema estatal salteño cuando hablamos de protección a mujeres y niñas en una provincia con los índices más elevados de violencia machista en todas sus variantes. Irene fue detenida por la única razón de brindar con todos sus recursos posibles, asistencia a una víctima, menor de edad, no solo violentada recurrentemente por sus propios familiares sino también por las instituciones del Estado disponibles justamente para ayudar a las víctimas. El resultado: una menor revictimizada por las fuerzas de “seguridad” de la Policía de Salta y por el sistema judicial y una militante histórica que dedicó su vida a brindar contención a las mujeres, detenida y amedrentada en dos comisarías de esta capital.

El día sábado en horas de la noche una menor de edad institucionalizada en Tartagal en un “dispositivo” dependiente de la Secretaría de Primera Infancia, Niñez y Familia, del Ministerio de Desarrollo Social, se fue de ese lugar porque según relató era obligada a tomar medicamentos y era víctima de violencia institucional. Desde Tartagal atravesó todos los controles dispuestos en las rutas sin que nadie alertara sobre la presencia de una niña sola, en pleno aislamiento social obligatorio y cuando supuestamente los controles se han intensificado. Llegó a Salta capital y la única ayuda segura que tuvo en sus manos fue el teléfono de Irene Cari, directora del Foro de Mujeres de Salta y abocada a la asistencia de víctimas de trata de mujeres y violencia de género.

Llamó a Irene, le contó como pudo su situación y le imploró por su ayuda. Irene dispuso de sus medios para poder resguardarla en un lugar seguro y pueda pasar la noche allí, ya era de madrugada. Inmediatamente alertó al 911 de la situación y se dirigió a la comisaría de Limache a realizar la denuncia correspondiente.

“En la comisaría de Limache no quisieron tomarle la denuncia, les dijeron que ellos no podían actuar antes que la Justicia”, mencionó el abogado Sarmiento. “Irene entonces se dirigió a la comisaría de Villa Palacios en un remis anduvo en horas de la madrugada con la poca plata que sus compañeras pudieron juntar”, relató el letrado.

Ante la negativa de los policías de tomarle la denuncia, Irene se comunicó con la secretaria de Derechos Humanos, Mariana Reyes, a quien le contó la situación. En la comisaría de Palacios los policías la trataron de “vieja loca”, les dijeron que la menor debía quedarse en la comisaría, Irene se negó a que la niña pase la noche allí. “La menor manifestó que no quería quedarse en la comisaría. Lo que hizo la Policía también es un proceso de revictimización y de violencia institucional porque siempre debe priorizarse el interés superior de la menor, lo dice la Convención de los Derechos del Niño”, sostuvo el abogado.

Hasta allí la situación era que una menor de edad institucionaliza escapó de un lugar estatal porque fue violentada, atravesó todo el norte provincial; controles policiales, puestos de Gendarmería, sin que ningún organismo estatal alertara sobre su desaparición. No la buscaron ni pusieron todas las alertas para hacerlo. La niña pidió ayuda a Irene y junto a sus compañeras pudieron contenerla, al menos por esa noche.

A la mañana siguiente mientras Irene se dirigía a la comisaría fue detenida por la Policía en la esquina de su casa: “No fue notificada debidamente, no le mostraron la orden de detención. No te pueden detener si no te notifican del delito del que te acusan”, mencionó el abogado ante la detención arbitraria y fuera de la ley que le realizaron.

Durante todo el día domingo Irene estuvo detenida, fue amedrentada por los policías y amenazada para que no cuente lo sucedido. “La causa contra Irene es por supuesta desobediencia judicial. Recién el domingo a la noche ordenaron su libertad. Logramos que se levante la prisión domiciliaria pero la causa contra ella sigue abierta y tenemos que ver en el trascurso de la semana como continúa”, describió el abogado quien tuvo que acudir a un diputado nacional que le sirva de salvoconducto para poder circular y llegar hasta donde la tenían detenida, pues en pleno mediodía del domingo, desde el colegio de Abogados no le iban a remitir inmediatamente una orden de circulación, según comentó.

“Detuvieron a Irene quien siempre rescató a las víctimas. La tratan como delincuente por sustracción de menores cuando siempre lo que hizo es rescatar a las víctimas”, retrató Sarmiento y agregó que luego la policía le informó que había una orden de un juez de Tartagal que ordenaba la restitución de la menor.

¿Cómo funciona este sistema perverso y burocrático?  Irene volvió a su hogar escoltada por dos policías que estuvieron toda la noche en su casa observándola como si fuese una delincuente. Fue desde la Fiscalía Nº4 y el Juzgado de Garantías Nº 8  en turno desde donde ordenaron que Irene, una mujer abocada a defender a niñas y mujeres salteñas vulneradas por un sistema indiferente, sea detenida por cometer el único “delito” de defender a una menor violentada recurrentemente. Irene junto a los movimientos feministas piden por el resguardo seguro de la menor, exigen que no sea nunca más vulnerada.

¿Cómo funciona la desinformación? Mientras Irene seguía detenida y violentada, el diario provincial de mayor llegada desinformaba que ya estaba ordenada su libertad: «Procuración y fiscalía de turno ordenaron la liberación de Irene Cari sin iniciarle ninguna causa respecto a esta detención arbitraria», citaron. Posteriormente Irene manifestó y sus palabras deben calar las conciencias de quienes desde lugares de poder no hacen otra cosa que desoír los reclamos feministas: “Me trataron como si fuera la peor criminal, me liberaron las compañeras».

 

 

 

 

 

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