El documental Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste, relata a través del testimonio de tres periodistas la desigualdad que se vive en los medios.

En el último año la imagen de las mujeres periodistas se vio más en las calles, luchando por un salario digno, reclamando por la dignidad del trabajo luego de ser despedidas o apoyando a sus compañeros gráficos de AGR Clarín que de un día para el otro fueron echados de sus puestos laborales, que ejerciendo el oficio en las redacciones. De hecho, históricamente el porcentaje de mujeres que trabajan de periodistas es mucho menor al de los hombres, así en las redacciones o productoras de televisión o radio, hay una mujer por cada dos varones, ni hablar de los puestos jerárquicos, a los que las mujeres casi nunca acceden. Esto se traduce en que la mirada de la realidad que transmiten los medios sigue siendo mayormente patriarcal, y en un maltrato que sufren las mujeres dentro de las redacciones, sin que nadie las proteja porque justamente los delegados también en su mayoría son hombres. A esta situación, se sumó la de los cierres de medios que en algunos casos devino en la creación de cooperativas.

 

Toda esta problemática, muchas veces invisibilizada, es contada en el documental “Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, realizado por Mariela Bernárdez y Lorena Tapia Garzón en el marco del Programa de Actualización en Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. El documental narra a través del testimonio de tres mujeres cómo se vive desde adentro la desigualdad en los medios. Las periodistas que cuentan sus historias son Gimena Fuertes, del diario que se volvió cooperativo luego del vaciamiento empresarial Tiempo Argentino; Silvia Martínez Cassina de un medio hegemónico como Canal 13 y Natalia Vinelli del medio popular Barricada TV. Las tres coinciden en señalar las diferencias que todavía viven las mujeres en las relaciones de poder dentro de las redacciones, atravesadas por los despidos y desfinanciamiento. También destacan que toda esta situación obligó a las mujeres a lanzarse a ocupar los espacios que construyen una voz colectiva de reclamo, que antes eran sólo transitados por los varones. Fuertes asegura que su propia experiencia laboral la llevo a ser delegada de Tiempo, cuando apenas hay 10 mujeres delegas entre 110 hombres a cargo de las comisiones internas en las redacciones.

“En 2011, el Informe Global sobre la Situación de las Mujeres en los Medios de Comunicación reveló que los varones son mayoría abrumadora en los medios de comunicación del mundo: ocupan el 73 por ciento de los altos cargos y casi 65 por ciento del trabajo de los reporteros. La investigación, que se realizó en 522 compañías (de diarios, televisión y radio) de 59 países, reveló que la Argentina hay dos varones por cada mujer en las redacciones, y su presencia disminuye aún más en los cargos más altos: representan sólo el 15,4 por ciento de los accionistas y ocupan el 21,4 por ciento de los puestos directivos”, son datos que relevaron las autoras para fundamentar la realización del documental.

“Este es un trabajo que tiene una fuerte carga autorreferencial: las dos somos trabajadoras de prensa, las dos nos quedamos sin trabajo durante 2016, uno de los años más difíciles para el gremio de prensa, en el que el cierre de medios y despidos llevaron a que más de 2000 compañeros y compañeras perdamos nuestras fuentes de trabajo.  Desde ese lugar, y a la par de las luchas del movimiento de mujeres y en el ámbito gremial, descubrimos que cada vez son más las compañeras que cuestionan y buscan transformar el lugar al que siempre nos relegaron en los ámbitos laborales, pero también en los espacios de organización, de toma de decisiones y en la elaboración de los contenidos”, asegura Lorena Tapia Garzón y agrega: “El documental busca destapar las desigualdades y la discriminación por el solo hecho de ser mujeres que se vive en las redacciones, que son una forma más de la violencia”.

Fuente: Pagina 12