La quiebra personal de María Mercedes Ibarra reaviva un escándalo que Cuarto Poder viene investigando desde 2022. El fallo judicial habla de “desvío de fondos”, “administración promiscua” y “confusión patrimonial”, mientras vuelve a poner bajo la lupa una mamushka de empresas y ramificaciones societarias donde también aparece su ex esposo.
Jerson De Cecco
La Justicia de Salta declaró la quiebra directa por extensión de María Mercedes Ibarra, presidenta de la firma Compañía Privada Desarrollo e Inversiones S.A., en un fallo que vuelve a colocar en el centro de la escena uno de los escándalos financieros más resonantes de los últimos años en la provincia.
La resolución judicial sostiene que la empresaria incurrió en irregularidades graves en la administración de la sociedad, con consecuencias directas sobre el pasivo acumulado y los acreedores que confiaron su dinero en la estructura de inversiones que operaba en la llamada “city” salteña.
Según el tribunal, el caso encuadra dentro de los supuestos de extensión de quiebra previstos por la Ley de Concursos y Quiebras, en particular cuando existen maniobras que afectan el patrimonio de la empresa y perjudican a terceros.
El fallo es contundente en su diagnóstico. Allí se afirma que “el desvío de los fondos tomados por la Compañía Privada Desarrollo e Inversiones S.A. existió”, y que esa circunstancia surge del análisis del pasivo acumulado, de los informes de la sindicatura y de las propias declaraciones realizadas por la empresaria durante el proceso judicial.
En otro tramo, la sentencia señala que la operatoria generó “una estrecha relación económica promiscua entre los sujetos”, con un manejo patrimonial que impidió distinguir con claridad los límites entre las obligaciones personales de Ibarra y las de la sociedad.
La jueza concluye que la presidenta de la firma incurrió en “una administración manifiestamente irregular”, lo que derivó en un pasivo millonario, proyectos inmobiliarios inconclusos y una estructura financiera incapaz de responder a los compromisos asumidos con los inversores.
La mamushka de empresas y el rol del ex esposo
Uno de los aspectos más llamativos que surge del expediente judicial es la existencia de una compleja red de sociedades vinculadas, con transferencias de participación, cambios societarios y continuidad de proyectos bajo otras estructuras empresariales.
El tribunal menciona, por ejemplo, la aparición de otra sociedad que continuó con desarrollos inmobiliarios en los que antes participaba la empresa quebrada, luego de que Ibarra cediera sus cuotas sociales a su ex esposo.
Ese movimiento patrimonial —según consta en las actuaciones— habría ocurrido incluso sin que quedara claro si existió una contraprestación económica, lo que alimenta las sospechas sobre la transferencia de activos y la continuidad de negocios a través de nuevas estructuras.
La sentencia también destaca que varios proyectos inmobiliarios vinculados a la empresa quedaron inconclusos o atravesaron serios problemas financieros, lo que terminó profundizando la crisis del grupo.
En ese contexto, el tribunal señala que “la administración fue promiscua” y que el manejo de los fondos provenientes de inversores se realizaba dentro de una única estructura contable, sin una separación clara entre las distintas actividades de la empresa.
Según surge de las declaraciones de la propia Ibarra durante audiencias judiciales, el dinero que aportaban los inversores podía destinarse indistintamente a diferentes proyectos inmobiliarios o utilizarse para devolver capital y rentabilidad a otros participantes del sistema.
El resultado fue un esquema financiero que terminó colapsando, dejando detrás un pasivo abultado y múltiples reclamos de acreedores.
Lo que Cuarto Poder publicó desde 2022
El fallo judicial llega después de años de denuncias y publicaciones periodísticas que ya habían advertido sobre el funcionamiento de la estructura financiera.
En mayo de 2022, este semanario publicó el artículo “La María estafa tutti frutti”, donde se detallaban los primeros allanamientos simultáneos en distintos puntos de la ciudad y las primeras denuncias por estafa contra María Mercedes Ibarra.
Meses más tarde, el 10 de septiembre de 2022, Cuarto Poder profundizó el tema con el artículo “Compañía Privada S.A. | Escándalo en la financiera VIP”, en el que se revelaba que entre los damnificados aparecían incluso funcionarios judiciales y magistrados.
El caso volvió a ocupar espacio en marzo de 2024 con la publicación “Chanchullos financieros e inmobiliarios”, donde se analizaban los vínculos entre la operatoria financiera y diversos desarrollos inmobiliarios.
La investigación periodística continuó en marzo de 2025, cuando se publicó “Compañía Privada S.A. ¡Siga, siga el fraude!”, un informe que describía con mayor detalle las modalidades de captación de dinero, las ramificaciones societarias y los mecanismos utilizados para atraer inversores.
Finalmente, en agosto de 2025, el artículo “De la financiera VIP salteña al lavado de dinero: Plata Dulce” planteó la posibilidad de que la estructura financiera estuviera conectada con circuitos más amplios de movimiento de capitales.
Hoy, la declaración de quiebra personal de la empresaria aporta un elemento que hasta ahora no existía: una validación judicial de varias de las hipótesis que este medio venía señalando desde hace años.
La incógnita que sigue abierta
La resolución judicial marca un punto de inflexión en el caso, pero no lo cierra. La quiebra implica el inicio de un proceso destinado a reconstruir el patrimonio disponible, determinar responsabilidades y avanzar con la liquidación de bienes para atender los reclamos de los acreedores.
Sin embargo, la pregunta que sigue sobrevolando el expediente es la misma que se hacen desde hace tiempo quienes confiaron sus ahorros en la estructura de inversiones: qué pasó con el dinero.
El propio tribunal reconoce que no existe certeza sobre el destino final de los fondos desviados, una incógnita que atraviesa todo el proceso judicial.
Mientras avanza la verificación de créditos y la investigación patrimonial, la duda central permanece abierta.
Porque detrás de la caída de la financiera VIP y de la quiebra personal de su principal figura, todavía queda por saber qué ocurrirá con el dinero de los inversores que confiaron en María Mercedes Ibarra y en Compañía Privada.

