Hija y nieta de dos ex gobernadores, Bettina Romero se convirtió en la primera mujer en la historia de Salta en asumir ese cargo.

Es menester recordar que aunque una mujer asuma en un cargo jerárquico no necesariamente significa que gobernará en función al reconocimiento de los derechos y principales exigencias de las mujeres y disidencias.  Ni Cristina Fernández, ni Dilma Rousseff ni Michelle Bachelet en los máximos cargos en sus respectivos países aprobaron por ejemplo una ley de Interrupción Voluntaria del embarazo, uno de los principales pedidos globales del movimiento feminista.

Bettina Romero basó su campaña electoral en el “empoderamiento” de las mujeres de los barrios, hizo alusión a la “economía popular y social” encabezada por mujeres y se refirió puntualmente a la situación de las salteñas. En declaraciones mediáticas también se mostró a favor de la despenalización del aborto en nuestro país. Ahora deberá demostrar con políticas qué tanto le interesa la situación de las mujeres.

Según el diario de su familia, ayer durante su asunción la intendenta de Salta dijo que “el presupuesto tendrá perspectiva de género”. «Reestructurando ingresos y gastos para promover la igualdad, buscaremos identificar y evaluar en forma clara las implicancias para las mujeres en las políticas públicas», ejemplificó.

«Impulsaremos políticas públicas con visión de género, buscando el empoderamiento de las salteñas, su progreso y seguridad. Promover el desarrollo de las mujeres es pensar en la comunidad. Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede sino que hay una familia y una comunidad que se ponen de pie», expresó.

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