Del compromiso político histórico al no manifestar intencionalidades partidarias: las dos caras de un debate que divide aguas en la prensa.
Tres periodistas salteños dan su opinión.
Andrea Sztychmasjter
Escribís con solemnidad erudita columnas en el diario del ministro o vicegobernador de turno, redactás con entusiasmo encendido noticias «independientes» para la web de un intendente; pontificás sobre moral, economía y destino patrio en el canal de streaming financiado por otro cacique municipal, te vanagloriás de hacer «periodismo duro» escupiendo cataratas de datos estadísticos que, casualmente, solo iluminan una cara de turno. Todo esto creyendo ser un observador objetivo y omitiendo cuidadosamente aclarar desde qué tribuna —y en qué lado de la mecha— estás parado.
La forma de hacer periodismo en la actualidad y en un lugar donde la delgada línea entre los medios y la política se difumina, ser sincero/a con oyentes y lectores debiera venir escrito junto con el trabajo que hacés. Sería la forma más sincera de presentarte, y no basta con decir “apoyo causas justas”.
El periodismo y la militancia es una constante que atraviesa la historia misma de los medios de comunicación en la Argentina. Desde la prensa doctrinaria hasta los boletines clandestinos y el periodismo de trinchera de la década del 70, la prensa se consolidó indisolublemente ligada a proyectos de poder, disputas ideológicas y causas colectivas.
Ahora, nuestro país atraviesa otro momento histórico. A decir del periodista Marcelo Longobardi: “Hoy está muy de moda esto del ‘periodismo militante’, que es básicamente un periodismo que procura intervenir en la construcción de la política. No intentar describir la realidad, ni contarla, ni siquiera ofrecer un punto de vista. Lo que buscan es intervenir, ya sea a favor o en contra. Manipulan la agenda pública y son monotemáticos. Y yo me pregunto: ¿es eso periodismo? Para mí, la actividad tiene que ser mucho más abierta, conectada con todos los temas y, esencialmente, lejos del poder”.
Cuarto Poder consultó a tres periodistas salteños que opinión les merece el periodismo militante y si consideraban que ejercían ese tipo de periodismo. De sus respuestas se puede analizar en términos muy generales que existen tendencias marcadas acerca de lo que es la práctica periodística, sus ideales, objetivos, su búsqueda en la mejora de la humanidad pero también sigue habiendo una postura relacionada a la práctica política partidaria, que requiere pararse en un lado. Algunos lo manifiestan abiertamente, otros dan más vueltas o directamente prefieren no hacerlo público.
La cuestión es que tan claro es quien comunica para hacer evidente dónde está parado. Una cosa es decirlo con nombre y apellido y otra es dar por sentado que quien te lea o escuche sabe qué intencionalidades hay detrás de eso.
La periodista Fernanda Villarroel de La Yapa fue concisa y no dio muchas vueltas. Consideró “que el periodismo militante es cuando el periodista tiene una ideología política, social y económica clara y la hace notar en su trabajo y a la hora de informar”.
En ese sentido fue muy clara a la hora de explicar por qué considera que sí hace periodismo militante: “Si considero que hoy la coyuntura política que vivimos con el gobierno nacional de Javier Milei me ha llevado a hacer periodismo militante en su contra cosa que antes no lo hacía. Pienso que como comunicadores no podemos quedarnos callados ni mucho menos hacer la mirada hacia un costado de la realidad social que viven millones de personas. Así que en este caso dejé la ‘objetividad’ a un lado (que creo que no existe) para militar las causas sociales”.
Por su parte el periodista Fernando Climent aseguró que a su entender el periodismo militante “es el que hacen y hacemos todos los y las periodistas, que entendemos cuál es el propósito y cuál es la función social que nos corresponde”.
Climent fue tajante al pararse desde la vereda militante al asegurar que “todo el periodismo que realmente se jacte de tal, hace periodismo militante. Estamos quienes abrazamos causas ideológicas a favor de las minorías, a favor de los más vulnerables, de los que consideramos que tenemos que ser ese nexo entre los poderes del estado, del sistema y aquellos que, obviamente, han sido abandonados por estos poderes, los que pretendemos ideológicamente recordarles cuál es la función que deben cumplir cada uno de los que son electos. Tendrás aquellos que son militantes del dinero, militantes que solamente corresponden a intereses económicos y no así ideológicos, o quizás su propia ideología sea la económica”.
Climent también acordó que “no hay acto mayor de honestidad que decirle a una audiencia, televidentes, o lectores que consumen nuestro producto, básicamente, desde qué lugar lo estamos diciendo, desde qué lugar estamos planteándolo, desde qué lugar estamos analizando y estamos informando. Y, por el otro lado, si es que hago periodismo militante, sí, no partidario, sí ideológico, y sí, con el sentido más estricto de la responsabilidad social. Y tengo como premisa que no puedo decir ni hacer como periodista lo que no puedo sostener de decir y hacer como ciudadano”.
Por su parte el periodista Dario Illanes tuvo también una postura general pero incluyendo como importante el aspecto ideológico: “Periodismo militante entendido como una práctica periodística, en el medio que sea, adhiriendo a una idea de partido político, de ideología política, e incluso hasta alguna forma partidaria, llamémosle un club de fútbol. Esto sí podría significar un periodismo militante, y yo no lo practico. Pero ahora bien, entendido como una práctica filosófica acerca de causas nobles, no egoístas, ni territoriales partidarias político-ideológicas, entonces, causas nobles, pues, si así se lo entiende al periodismo militante, soy un militante, periodista militante por una causa humanitaria”.

