Pese a que el gobernador aseguró: “En Salta no tenemos mucha puesta teatral”, la realidad en nuestra provincia es que el teatro no sólo se realiza sino que también se investiga. Un repaso de la situación del teatro local luego de la desacertada frase. (Diana Deharbe)

El domingo 17 de marzo en el programa Debo decir, conducido por el periodista Luis Novaresio, que se emite por canal América, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, afirmó que no va al teatro porque “en Salta no tenemos mucha puesta teatral”. Sus dichos despertaron la indignación de la comunidad de teatreros, actores, directores, gestores culturales, etc. de la provincia quiénes ofrecieron “un pase libre” al gobernador para que conozca la rica cantidad de producciones artísticas que se realizan en la provincia.

Acciones de repudio

Las acciones de repudio ante estos dichos por parte de la comunidad de teatreros de Salta no se hizo esperar, con carteles que decían “te invitamos a ver: ‘cuándo te conocí no eras tan pelotudo’” lo escracharon en las puertas del partido justicialista y diversas personalidades de la dramaturgia local salieron a responderle.

La comunidad artística en su conjunto ha convocado a la ciudadanía en general a que sumen su firma a un petitorio que están socializando a través de la plataforma Change.org donde solicitan a Urtubey que se retracte públicamente de sus dichos y que haga todo lo necesario para impulsar políticas culturales que apoyen la actividad teatral en la provincia.

De todas las voces que salieron al cruce de los dichos del gobernador, la ex representante del Instituto Nacional del Teatro, Cristina Idiarte, hizo foco una cuestión fundamental en la generación de actividades culturales de calidad: la falta de un presupuesto específico para el sector y que determina que la gran mayoría de las obras que llegan a escena sean generadas de manera autogestiva y que se autofinancien muchas de las veces con la venta de entradas.

La misma situación se repite con los espacios culturales donde la actividad teatral se desenvuelve. Las salas, fundamentalmente de gestión independiente como el Salón Auditorium ,funciona hace más de 16 años, La Ventolera , hace 12 y entre otros espacios se cuentan: Mitad del Pasillo, Procultura Salta, la sala de la Fundación Salta entre otras; espacios que hace años favorecen la actividad teatral local, provincial e interprovincial. Por otro lado, cabe mencionar que las grandes salas provinciales como el Teatro Provincial, la Casa de la Cultura, el Teatro del Huerto, “por sus altos costos económicos excluyen la posibilidad de que los actores locales puedan llevar producir sus puestas, que muy rara vez y en excepcionales ocasiones acceden a esos espacios que quedan reservados para puestas provenientes de Buenos Aires”, afirma el petitorio.

Una cuestión de clase intelectual

En Salta, el teatro no sólo se realiza sino también que se investiga. En la UNSa, las profesoras Marcela Sosa y Graciela Balestrino han dedicado su labor académica al estudio y reconocimiento de la historia del teatro en la provincia, por sólo mencionar un ejemplo de los múltiples trabajos que investigan la temática. Al respecto, Leandro Arce de Piero, becarie doctoral del CONICET e investigador de prácticas teatrales sostiene que “los dichos del gobernador sobre la práctica teatral en Salta no es una cuestión de bruteza, es desinterés ya que invisibilizar una práctica es una buena forma de justificar la falta de políticas públicas en relación con esa práctica. De hecho, él insiste en que en una entrevista posterior que lo que él quiso decir es que nadie puede negar que en Salta hay ‘menos’ teatro en comparación con Buenos Aires y esto nos dice que, en primer lugar, la cultura para su gobierno se mide en términos económicos y cuantitativos y segundo, que tiene una lógica totalmente centralizada de gestión que no atiende a valorar las particularidad locales, lo que es un error. En el caso del teatro del provincia y sólo atendiendo a la ciudad de Salta, tiene un complejidad que es comparable con todas sus diferencias con el teatro de Buenos Aires desde el punto de vista cualitativo”.

Actualmente, los únicos fondos con los que cuentan los teatreros para realizar producciones y puesta en escenas dependen de los fondos nacionales que por ley Nº 24.800 del año 1997 se destinan a subvencionar al Instituto Nacional del Teatro. A nivel provincial no hay leyes que regulen directamente a este sector ni la implementación de un elenco estable cómo sí sucede con la danza o la música. Salvo algunas líneas de financiamiento que se habilitan desde el Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte de la provincia, el resto de la oferta depende de la autogestión , esto es un claro indicio de la necesidad de políticas culturales que estaría precisando el sector para fortalecer y garantizar la actividad teatral, “de todos modos y a contracorriente en un contexto desfavorable para este tipo de actividad en la provincia, la gente está haciendo teatro por una verdadera convicción de lo que significa la práctica teatral en términos de desarrollo social, accesibilidad a la cultura, igualdad, estás cuestiones hacen del teatro una necesidad, un derecho, que en estos momentos no está siendo garantizado por el estado”, enfatizó Arce de Piero.

Por otro lado, Laura Navallo, Doctora en Antropología especializada en políticas culturales sostiene “que, salvo la creación de ballet folclórico y la puesta en funcionamiento del Fondo Ciudadano, la gestión de Urtubey no ha desarrollado políticas públicas especificas en relación a la cultura y mucho menos para el teatro, más bien, su gestión ha sostenido políticas culturales gestadas durante la gestión anterior”.

Como cierre y a modo de reflexión podemos aventurar “que lo que hay poco y de mala calidad en Salta son las políticas públicas en relación con la cultura y con el teatro, en cambio, lo hay que mucho y de buena calidad es el compromiso de todos los teatreros y de toda la comunidad para demandar accesibilidad y democratización de la cultura”, sostuvo Arce de Piero.