En medio del derrumbe del consumo y la inestabilidad económica provocada por el ajuste libertario, la cadena francesa Carrefour encargó al Deutsche Bank la evaluación de su operación en el país, con vistas a una posible venta. Es parte de un repliegue global, pero en Argentina el contexto es especialmente adverso.
La retirada de empresas del país parece haberse convertido en una postal cada vez más repetida del presente argentino. Esta vez, quien da señales de querer hacer las valijas es Carrefour, una de las principales cadenas de supermercados del país, que encargó al Deutsche Bank la valuación de sus activos y el sondeo de posibles compradores o socios locales. Aunque la compañía aclaró que no hay una decisión definitiva, el hecho de iniciar este proceso en plena crisis del consumo y bajo un gobierno que promueve un brutal ajuste sin miramientos sociales no pasa desapercibido.
La decisión se enmarca en una reestructuración global que la casa matriz francesa anunció en febrero, cuando declaró que se desprendería de filiales «no estratégicas». Sin embargo, mientras Carrefour optó por permanecer en países como Rumania, Italia o Bélgica —todos miembros de la Unión Europea—, puso en revisión a su filial argentina. La falta de previsibilidad, el desplome del poder adquisitivo y un clima económico recesivo derivado de las políticas del gobierno de Javier Milei parecen haber pesado en la balanza.
La posibilidad de una venta total o parcial no sólo genera inquietud entre proveedores y trabajadores del sector, sino que refuerza la tendencia de desinversión en el mercado argentino. Carrefour emplea a miles de personas en todo el país, y aunque desde la empresa aseguran que no hay peligro inminente de despidos, lo cierto es que este tipo de procesos suelen derivar en reestructuraciones profundas. En paralelo, el consumo masivo atraviesa una de las peores caídas de las últimas décadas, lo que vuelve menos atractiva cualquier operación comercial.
Desde su asunción, el gobierno libertario ha promovido una política económica que prioriza el ajuste fiscal a cualquier costo, con consecuencias visibles en la actividad empresarial. La búsqueda de un comprador por parte de Carrefour se suma a una larga lista de empresas que, en este escenario, reducen operaciones o directamente abandonan el país. Lejos de atraer inversiones, el experimento de Milei parece estar empujando a actores claves del mercado a buscar mejores horizontes fuera de Argentina.

