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No supo esquivar cables, Que boluuu el dron

 

Un dron cargado con dos teléfonos celulares emprendió un ambicioso vuelo rumbo a la cárcel de Bower, en Córdoba, con la noble misión de alegrar la tarde de algunos internos. Sin embargo, la tecnología tuvo un mal día y el aparato terminó colgado de un cableado céntrico, como un adorno navideño anticipado.

Vecinos atentos —y quizás un poco hartos de la logística aérea carcelaria— avisaron a la policía. Efectivos llegaron rápido, recogieron el dron y sus valiosos celulares, y desbarataron el plan de mensajería exprés.

La teoría es que el paquete iba derechito a la prisión, porque no es la primera vez que un dron hace el papelón de quedar enredado antes de llegar a manos de los reclusos.

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