La explicación de Manuel Adorni sobre el origen de su patrimonio tenía todo para convertirse en una épica libertaria: visión de futuro, audacia inversora y una apuesta millonaria por Bitcoin cuando nadie sabía de qué se trataba. El problema es que apareció un enemigo implacable para el relato oficial: Manuel Adorni. O mejor dicho, los videos del propio Adorni.
Según la versión que ahora sostiene el jefe de Gabinete, entre 2013 y 2014 invirtió unos 200 mil dólares en Bitcoin y terminó acumulando cerca de medio millón gracias a la revalorización de la criptomoneda. Una historia fascinante, salvo por un detalle menor. En entrevistas posteriores, ya entrados los años en que supuestamente era un exitoso inversor cripto, admitía que no entendía demasiado cómo funcionaba Bitcoin. Incluso llegó a decir que quizás algún día se animaría a invertir. Un fenómeno extraordinario: ganar cientos de miles de dólares con un activo que, según sus propias palabras, todavía estaba tratando de comprender.
La situación expone uno de los problemas más recurrentes de La Libertad Avanza: la obsesión por construir relatos que chocan contra el archivo a velocidad récord. Los mismos dirigentes que exigen transparencia absoluta para los demás suelen ofrecer explicaciones que generan más preguntas que respuestas. En este caso, la historia del “gurú cripto involuntario” parece exigir un acto de fe más que una explicación económica.
Mientras tanto, las dudas siguen acumulándose. ¿Dónde estaban esos fondos? ¿Cómo se compatibilizan las cifras declaradas con las ganancias informadas? ¿Por qué alguien que había realizado una de las inversiones más exitosas de su vida hablaba públicamente como si fuera un observador externo del mundo Bitcoin? Quizás haya respuestas convincentes. Pero por ahora, la única inversión que parece haber rendido de manera espectacular es la que el Gobierno hizo en la desmemoria colectiva. Lástima que internet también guarda sus declaraciones.

