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No están tan al pedo las cámaras

Un peligroso criminal fue detenido en Orán gracias al sistema de video vigilancia que le costó más de 50 millones de dólares a la provincia. El desmedido caco, al ser aprehendido por la ley, se deshizo de su preciado botín: un foco de 26 watts.

Orán es un territorio que siempre nos sorprende con las notas policiales que van desde extraños homicidios hasta crímenes menores y bizarros, como es este.

El caso es el siguiente, en la ciudad norteña instalaron hace poco las cámaras de seguridad anunciándolo con bombos y platillos como una de las grandes medidas para combatir el crimen, y ahora vemos los resultados.

Un par de noches atrás, mediante las cámaras de vigilancia, la policía observó a un individuo en una actitud más sospechosa que la de cualquier transúnte: andaba subido a una tapia con claras intenciones de cometer algún ilícito, caso contrario uno no se sube así nomás a una tapia. Entonces los oficiales se apersonaron hasta el domicilio ubicado en calle Belgrano entre 25 de Mayo y Pellegrini, al dar una vuelta por la manzana observaron a un sujeto con las mismas características del anteriormente citado trepa tapias y lo detuvieron.

Fue ahí cuando se dieron con que el sospechoso, un joven de 20 años, portaba entre sus ropas el botín robado: un foco SICA 26W y un par de zapatos.

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