Luego de la solicitada firmada por 200 feministas que avalan el pago de la deuda contraída con el FMI por parte del gobierno de Fernández, feministas de Abya Yala compartieron un escrito en donde señalan no aceptar el pago de una deuda ilegítima.

Las feministas de Abya Yala, desde nuestras construcciones territoriales, plurinacionales, internacionalistas, sin fronteras, desde los feminismos populares, comunitarios, indígenas, negros, campesinos, villeros, de trabajadoras de tiempo completo, desde nuestras colectivas horizontales, autogestivas, desde nuestra memoria de resistencias contra el capitalismo colonial, heteropatriarcal, en defensa de los derechos humanos, contra la impunidad, nos preguntamos y preguntamos a todas las compañeras que habitan la marea feminista: ¿Qué decimos cuando afirmamos que “libres y desendeudadas nos queremos”?

El 8 y 9 de marzo realizamos la cuarta huelga y el Paro Internacional Feminista contra el sistema capitalista patriarcal, colonial, que es estructuralmente hambreador, explotador, endeudador, racista, machista. En Abya Yala salimos a las calles para denunciar que la Deuda es con nosotras, nosotres, y no con el FMI, ni con los prestamistas, los grandes especuladores que hacen sus ganancias en la timba financiera. Logramos dar un salto cualitativo, poniendo en el centro de la escena mundial que el pago de las deudas que los Estados latinoamericanos y caribeños sostienen con los capitales y Estados extranjeros, con las instituciones financieras internacionales, profundiza la miseria y las desigualdades sociales, y acentúa la feminización de la pobreza. Su impacto golpea a la clase trabajadora, y en particular afecta las vidas de millones de mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis, no binaries. Expone de manera brutal la violencia propia de la acumulación originaria, del despojo del extractivismo, mientras se ensanchan las tasas de ganancia del capital y se priva a grupos enteros de las condiciones necesarias para su reproducción material y simbólica.

La precarización de nuestras vidas se multiplica por la sobre-explotación en el mercado laboral, en las tareas domésticas –con las que pretenden domesticarnos-, en las tareas de cuidados hacia otras vidas, como consumidoras y como personas endeudadas.

El endeudamiento que cada una de nosotras/es contraemos para sobrevivir cotidianamente, está atrapado en la lógica de chantaje económico, político, sicológico que promueve la deuda pública. .

¿Por qué, entonces, hay voces feministas que hoy apoyan el pago de una deuda externa, que sabemos –y saben- que es ilegítima, odiosa, que surgió con gobiernos represivos, y que tiene su origen en la dictadura militar?

¿Por qué dan vuelta la página de una lucha y de un consenso construido por nuestro pueblo, y respaldan sin más que se pague a los especuladores, sin investigar los reclamos de deuda, sus orígenes, sus beneficiarios? ¿Por qué mutilar las demandas históricas que hemos levantado en tantas luchas? ¿Por qué el ejercicio de la desmemoria?

Nos preguntamos, les preguntamos también:

¿Cómo se puede justificar la transformación de la deuda externa privada latinoamericana en deuda pública?

¿Cómo equiparamos la deuda ecológica del Norte hacia nuestro Abya Yala? Ésta es mucho mayor que la Deuda Externa financiera del Sur hacia el Norte. Esta realidad es difícilmente cuantificable, ya que la Deuda Ecológica, sumada a las deudas históricas, después de siglos de colonialismo y explotación no es valorable en dinero. Actualmente este saqueo y destrucción de la Naturaleza para el saqueo de los bienes comunes continúa, y la deuda del Norte con el Sur se agranda.

Señala en una declaración pública Diálogo 2000: “En los primeros meses de la nueva administración, y aún antes de la pandemia, la deuda pública nacional no dejó de crecer -pese al pago de 5 mil millones de dólares- comprometiendo las reservas, recortando jubilaciones de miseria y manteniendo los presupuestos ajustados por el FMI. El gobierno ha justificado esos pagos como una muestra de “buena fe”, una señal de la voluntad del Gobierno de pagar a los especuladores… ¿Cómo le llamará el pago de otros 320 millones de dólares en intereses, esta semana, al FMI? O el pago que todavía negocia con el Club de Países Prestamistas de París, para seguir abonando intereses sobre intereses, sobre intereses, sobre deudas contraídas directamente por empresas privadas que durante la dictadura, pasaron sus pasivos al Estado para que los paguemos nosotres.”

La reestructuración que ahora propone el gobierno argentino, por 68.000 millones de dólares, es sólo una parte de la deuda que Argentina tiene con prestamistas extranjeros. Es decir, las deudas que reclaman el FMI, el Banco Mundial, el BID, se siguen pagando, mientras atravesamos una crisis sanitaria y una crisis social profundísima, que está cobrando todos los días nuevas vidas, no solo por el COVID 19, sino por enfermedades reemergentes, como es el caso del dengue, por la falta de agua en las villas y en las comunidades originarias, por la falta de alimentos, por los altos índices de desnutrición que afectan la vida de miles de niñas/os, por la destrucción del sistema de salud público. Encima, mientras por un lado se sigue pagando, por otro se sigue endeudando, incluso con los mismos prestamistas.

¿Quién debe a quién? ¿Cómo pretenden que creamos que el pago o el canje de la deuda, puede traer “mejores condiciones, o buscar la igualdad” para mujeres y disidencias sexuales?

El dinero para el pago de la deuda, una vez más agudizará la situación ya crítica de las y les más empobrecidas/es, se pagará con mayor desempleo, más extranjerización del capital, reprimarización de la economía, más explotación de nuestros suelos, destrucción de nuestros bosques, envenenamiento del agua, contaminación del aire y de la tierra. Significará más flexibilización laboral, extensión de la edad de las jubilaciones, más desigualdad en el pago de salarios por la misma tarea, menos trabajo para mujeres y disidencias sexuales, más feminización de la pobreza, falta de reconocimiento real a las tareas de cuidados, pérdidas de derechos económicos, sociales. En definitiva, más pobreza estructural, y carencia de apoyo del estado en salud, educación, vivienda, hábitat. ¿Por qué seguir reconociendo una deuda que el pueblo no debe?

¿Por qué hay que pagar, para seguir atando la economía a un modelo de muerte, basado en el extractivismo, la especulación, la explotación, y el descarte de los cuerpos de mujeres, de travestis y trans, de jóvenes, de pueblos originarios? ¿O no sabemos que son parte de estas políticas de muerte los feminicidios, transfeminicidios, travesticidios, las muertes por abortos clandestinos… es decir los muchos modos de pretender controlar nuestros cuerpos?

¿Desde cuándo insistir en que las políticas que nos endeudaron y empobrecieron resulta “razonable y realista”? ¿Desde cuándo los feminismos construyen subjetividad desde el sentido común dominante?

Para las feministas populares, lo razonable y realista hoy es pagar la deuda con el pueblo, con las mujeres del pueblo, con las disidencias siempre postergadas.

Movidas por los deseos vamos por todo, vamos a conquistar un mundo libre de violencias, de injusticias, de desigualdad.

La deuda externa afecta considerablemente la capacidad de los gobiernos para cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, y con las aspiraciones de sus pueblos a vivir dignamente. Afecta centralmente a la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Tenemos prioridades, las exigimos en las calles, el 8M y en cada lucha: salud y educación pública, gratuita, igualitaria; derechos plenos sobre los territorios, al agua, a la tierra, a trabajo, a viviendas dignas, a una alimentación sana, a salarios y jubilaciones que permitan vivir y no sobrevivir penosamente, reconocimiento de los derechos históricos de los pueblos originarios, libertad a los presos y presas políticas y a todxs lxs presxs de la pobreza. Cárcel a los genocidas, a los feminicidas, a los violadores. Derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Educación sexual integral. Basta de violentar la soberanía política de nuestros pueblos. No al golpe de estado en Bolivia, en Honduras, en Brasil, en Haití, en Paraguay, financiados por los mismos que reclaman el pago de una deuda que las mujeres, los pueblos, no debemos.

Es hora de realizar una investigación integral, independiente, participativa de la deuda púbica, de cómo se contrajo, de quién se beneficia, separando lo ilegítimo, lo ilegal, lo fraudulento. Mientras tanto, hay que suspender el pago de esa deuda tan

cuestionada. Es hora de pagar la deuda con el pueblo y con la naturaleza.

¿No es una buena oportunidad para decirles a los usureros, que no pagamos esa deuda ensangrentada, inmoral, ilegítima?

La marea feminista no puede negociarse en las mesas del poder mundial.

Si van a respaldar políticas antipueblo, no lo hagan en nuestro nombre.

ADHESIONES.

Nora Cortiñas, Mirta Baravalle, Elia Espen, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

Beverly Keene, Diálogo 2000

Margarita Cruz, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

Feministas de Abya Yala:

Colectiva Feminista Lunáticas, Luján

Colectiva Feminista Las Azucenas, La Plata

Movimiento de los Pueblos / por un socialismo feminista desde abajo:

Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional

Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social

Izquierda Latinoamericana Socialista

Movimiento 8 de Abril

Mujeres al Pie del Cañon, Moreno

Nómadas, Comunicación Feminista. Comarca Andina

Colectiva Feminista Berta Cáceres

Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía

Cátedra Libre Virginia Bolten

Programa de radio Espejos Todavía

Alerta Territorio

Feminismo Comunitario Antipatriarcal, Bolivia

Movimiento de Mujeres de Kurdistan en América Latina

Aura Lolita Chávez Ixcaquic. Feminista de Ixim Ulew, Feminista del Abya Yala

Liliana Daunes y programa radial La Juana Pimienta

adhesiones:

Asociación por los Derechos Humanos “Coca Gallardo” (Salta)

Socorristas en Red, Feministas que abortamos

Artemisa Zapala – Artemisa

Bahia Rosa Bahía Blanca

Chanas San Nicolás

Dora te Escucha Paraná

La Revuelta Fiske Menuco

La Revuelta Neuquén

Lapacha Rosa – Formosa

Las Bravas La Plata

Las Fugas Rosario

Las Hilando Córdoba Capital

Las Hilarias San Juan

Las Nanas Santa Fe

Las Rabiosas Comodoro Rivadavia

Las Rivas San Francisco

las Rudas San Luis Capital

Las Rudas Villa Mercedes

Las Zorras Traslasierras

Maleducadas Fiske Menuco

Manos a la Otra Villa Gesell

Mutisias Rosas Esquel

Peste Rosa Tierra del Fuego

Puerto Deseado

Resistencia Rosa (Chaco)

Revueltas Socorristas CABA-GBA

Río Rosa Río Colorado

Rosa Salvaje Viedma

Socorro Rosa Aluminé

Socorro Rosa Ayacucho

Socorro Rosa Azul

Socorro Rosa Balcarce

Socorro Rosa Bariloche

Socorro Rosa Catamarca

Socorro Rosa Catriel

Socorro Rosa Corrientes

Socorro Rosa Costa del Uruguay

Socorro Rosa El Bolson

Socorro Rosa General Pico

Socorro Rosa Gonzáles Chaves

Socorro Rosa Jujuy

Socorro Rosa La Rioja

Socorro Rosa Los Lagos

Socorro Rosa Mar del Plata

Socorro Rosa Misiones

Socorro Rosa Necochea

Socorro Rosa Olavarria

Socorro Rosa Salta

Socorro Rosa Santa Elena

Socorro Rosa Santa Rosa

Socorro Rosa Santiago del Estero

Socorro Rosa Tandil

Socorro Rosa Tres Arroyos

Socorro Rosa Tucuman

Socorro Rosa Villa La Angostura

Socorro Rosa Villa Regina

Socorro San Nicolás

Tribu Rosa Villa María-Villa Nueva

Venceremos PT

Espacio de género de la Biblioteca Popular Lago Puelo

Colectivo Tinta Verde

Mujeres Defensoras de agua del Famatina