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Narcotráfico sobre ruedas

 

En el norte argentino la creatividad logística nunca descansa: esta vez, casi diez kilos de cocaína viajaban cómodamente escondidos dentro de las ruedas de una Toyota Hilux que salió de Salta rumbo a Tucumán. No era exactamente “alta gama”, pero sí un servicio premium: neumáticos reforzados con planchuelas de hierro, paquetes perfectamente acomodados y un coche puntero coordinando la excursión narco como si se tratara de una caravana turística. El problema fue que en el puesto de El Naranjo alguien notó que las ruedas tenían más cirugía encima que un influencer de Instagram.

La investigación terminó revelando una postal bastante clásica del narcotráfico regional: vehículos preparados artesanalmente, condenados reincidentes y rutas convertidas en corredores comerciales de cocaína de alta pureza. Álvaro Facundo Luján, señalado como organizador del traslado, recibió una pena de cinco años y medio de prisión y perdió su Fiat Palio, que oficiaba de centro de operaciones móviles. Una especie de Uber del delito, pero con peor reputación y menos estrellas de los usuarios. El conductor de la camioneta ya había sido condenado antes, porque en esta industria el concepto de “trabajo en equipo” parece estar mejor aceitado que las políticas de prevención.

Lo más impresionante del caso quizá no sea el ingenio mecánico sino la dimensión del negocio: casi 75 mil dosis potenciales escondidas dentro de neumáticos que cruzaban rutas argentinas con absoluta naturalidad. Mientras tanto, las noticias sobre narcotráfico en el norte se volvieron tan frecuentes que ya parecen parte del parte meteorológico: hoy, cielo parcialmente nublado y una Hilux cargada hasta las llantas. Entre allanamientos, fugas y decomisos, el Estado celebra cada operativo exitoso como si hubiera descubierto una red secreta, aunque el mapa del tráfico de droga hace años dejó de ser clandestino y pasó a formar parte del paisaje.

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