El ministro de Salud Pública de Salta, Federico Mangione, salió al cruce de las severas críticas que lo señalan como un “ministro antimédico” tras la implementación de una serie de inspecciones sorpresivas en diversos centros hospitalarios de la provincia. En el marco de una entrevista periodística, el titular de la cartera sanitaria se defendió categóricamente y sentenció: “Soy antivagos y antiavivados que le roban al Estado”.
La controversia comenzó a escalar luego de que Mangione encabezara recorridas sin previo aviso por distintas dependencias de salud públicas. Según explicó el funcionario, el objetivo central de estos controles exhaustivos es fiscalizar el cumplimiento estricto de las cargas horarias, detectar irregularidades operativas e identificar faltas en el compromiso laboral de los agentes de salud.
A pesar de los cuestionamientos recibidos por parte de sectores disconformes con las medidas, Mangione remarcó que las inspecciones buscan proteger el funcionamiento general del sistema y garantizar un servicio eficiente para la comunidad. En ese sentido, procuró diferenciar a la mayoría del personal de los casos puntuales de incumplimiento, destacando el esfuerzo diario y la vocación de la masa de profesionales de la salud que atiende con dedicación a miles de pacientes en toda la provincia.
Sin embargo, el ministro fue tajante al señalar que existen excepciones que perjudican la atención pública y deslucen la labor del equipo sanitario. Al ratificar la continuidad de las supervisiones, Mangione reafirmó que la postura firme del Ministerio apunta a erradicar las conductas abusivas y sancionar a quienes incumplen con sus obligaciones en perjuicio del Estado y de los salteños.

