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Malas convivencia en el Gabinete: La escolta que tira para atrás

 

Estaría confirmado que el 16 de Mayo de 2027 se realizarán las elecciones provinciales en las que se competirá por el sillón del Centro Cívico Grand Bourg. El anuncio del adelantamiento lo realizó el asesor del gobernador Ricardo Villada.

 

Dr. Armando Lavenosa

 

De ser esa la fecha los tiempos políticos se adelantarán unos meses y desde marzo del año que viene seguramente los salteños padecerán la parafernalia de las campañas. No solamente se disputa el cargo de gobernador, sino que las peleas por sesenta intendencias alborotarán las realizades comunales. A esto se suman treinta diputaciones y una docena de senadurías.

No todo está resuelto en este tema. La última reforma de la ley electoral generó disconformidades y también acciones judiciales que debe resolver la Corte de Justicia de Salta. La principal objeción es la exigencia de que un candidato a gobernador tenga el apoyo de candidatos de quince departamentos completos. Esto reducirá notablemente la oferta en esta categoría. El diputado Guillermo Durand Cornejo, el Partido Obrero y el Partido Reconquista han planteado cada uno acciones de inconstitucionalidad que siguen su trámite pero cuya decisión ya tiene una fecha límite y es, precisamente, el 16 de Mayo.

No debemos olvidar que las huestes de Juan Romero siguen saboreando la derrota de hace más de diez años, cuando el ex senador enfrentó de la mano de Alfredo Olmedo a Juan Urtubey y perdieron. Desde ese tiempo en que denunciaron fraude, siguen cuestionando el sistema de voto electrónico que no ha generado quejas en los últimos años. Las recientes elecciones en Paraguay y Brasil así lo demuestran.

Varios actores políticos han emitido opinión pública sobre la posibilidad de que el gobernador pueda proponerse para otro mandato. Aún cuando no hizo pública su ambición, puede asegurarse que será candidato y que solamente falta que decida quién lo acompañará en la fórmula. Antonio Marocco estaría descartado, aunque se descuenta que seguirá ligado al gobierno junto con su séquito.

Las interpretaciones sobre los límites de reelección que difunden algunos dirigentes -a su conveniencia- también anticipan conflictividad judicial que podría llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Los opositores más ácidos del gobernador hablan de lo ocurrido en provincias como Santiago del Estero, San Juan y Tucumán y se animan a vaticinar que no habrá reelección en Salta. Son los menos, pero ya tienen discurso de campaña.

Por supuesto que los que consideran que Sáenz no puede, también entienden que todos los intendentes y legisladores que ya llevan dos períodos tampoco podrán. Esta lucha no necesariamente llegará a las aguas de jueces nacionales, pero también podría desacomodar el tablero de candidatos del saencismo ya que no son pocos los veteranos que vienen de militar con el romerato, el urtubeysmo y el saencismo de manera sucesiva.

No solamente se trata de una hipotética sentencia que los excluya -esto es poco probable- sino del desarrollo de una campaña proselitista en donde se aproveche un cuestionamiento judicial para generar dudas y endurecer las descalificaciones propias de las rencillas de los pueblos.

Los municipios grandes no tienen problemas porque Emiliano Durand (Salta), Franco Hernández Berni (Tartagal) y Baltasar Lara Gros (Orán) recién culminarán el primer mandato. Otros como Carlos Kety Rosso (General Güemes) deciden no renovar. Pero el resto quiere atornillarse a sus sillas y deberán someterse a estas operaciones de alto contenido mediático.

Cuando en marzo de 2027 se presenten las listas de candidatos proliferarán las denuncias y presentaciones judiciales con la pretensión de ganar la elección en un escritorio.

Sin embargo, las dudas se van despejando y las seguridades del gobernador parecen tener bases sólidas. Se erradicaron estos días las contradicciones internas que provocaban los que habían entrado en pánico y se proponían como sucesores de Sáenz. Ignacio Jarsún ya dejó en claro que “no hay plan B”, como también negó ser candidato a intendente para el año que viene. Este ministro era el más activo con una campaña personal prematura con una intensa aparición en redes, inauguración de obras y la afiliación para un nuevo partido político en el que sus adictos decían que sería gobernador. Desde hace una semana algunas reprimendas habrían surtido efecto y, al menos hoy, no es candidato a nada.

Otro que quiere repetir es Emiliano Durand en el principal municipio. Enemigo de la confrontación se ha mostrado siempre dispuesto a acompañar de nuevo a Gustavo Sáenz. No faltan las operaciones que instalan que el gobernador entregaría la capital a los libertarios, o que Emiliano estaría dispuesto a buscar la gobernación en caso de que el primer mandatario quede inhabilitado. Puras habladurías.

Lo que debe corregirse es la mala convivencia en un gabinete que apenas se ha reunido tres veces en un año. Si bien el jefe no es propenso a reunir a sus ministros, esta es tarea de Sergio Camacho. Algunos ministros prefieren el perfil bajo luego de algunas situaciones conflictivas que los mostraron débiles. Casi nadie sabe qué actividades relevantes tienen Ignacio Lupión y Manuela Arancibia cuando no están de viaje en el exterior. Mario Mimessi convenientemente hace territorio y se aleja del epicentro de los conflictos (Grand Bourg). Un caso para el asombro es el de Ignacio Jarsún que hasta ahora no cubrió las expectativas previas y que muestra una cartera política prácticamente ausente y las áreas de justicia y trabajo casi inactivas. Roberto Dib Ashur pasó de confrontar con la Ministra de Educación Cristina Fiore por la llamada “Escuela Fantasma” para sostener agrias discusiones con el titular de Salud Pública Federico Mangione.

El hilo conductor de casi todas las peleas del gabinete es la falta de dinero para financiar la gestión de cada cartera. Esto se agrava con el siempre odioso anuncio del Ministro de Economía de que existe “superávit” mientras no hay gasas en los hospitales, combustible en las camionetas de la policía o tizas en las escuelas.

Una gota que colmó el vaso de Mangione fue la reducción de contratación de seguridad privada en los hospitales debido a graves problemas económicos (“estamos raspando la olla” dijo), con el reemplazo por policías a quienes se les debe pagar con adicionales. Otra, el conflicto prolongado con los anestesistas que obligó a reprogramar intervenciones quirúrgicas y le generó una exposición mediática donde las versiones son contradictorias.

Los que paralizaron la actividad médica dicen que les deben pagos de entre 3 y 5 meses, y actualizaciones por más de un año. Desde el ministerio niegan que la deuda sea tan grande. De lo que no existen dudas es de que Economía no envía los fondos.

Mientras tanto, una importante suma de dinero financiará la “Ruta de los diques”, una iniciativa del Jefe de Gabinete Sergio Camacho que cubrirá obras de iluminación, parquización integral y construcción de asadores en cinco embalses provinciales: Las Lomitas (Campo Quijano), Campo Alegre (La Caldera), Cabra Corral (Coronel Moldes), El Tunal (El Galpón) y el espejo de agua de Rosario de la Frontera. Solo para este último Roberto Dib Ashur anunció un desembolso específico de $300 millones de pesos. Este plan puso los pelos de punta a Mangione y no es para menos.

No son los únicos que tienen que ordenarse. En la Cámara de Diputados los comportamientos bizarros engordan el malhumor social. Millones de pesos invertidos en dietas de legisladores que avergüenzan y “ñoquis” al por mayor también aportan desprestigio y devalúan al oficialismo.

La armonía y la razonabilidad en la inversión de los pocos recursos existentes son herramientas que debe recuperar el gabinete. Ninguna elección puede afrontarse sin un acuerdo entre los ministros de que trabajarán sin anteponer intereses propios, ni celos. Sáenz quiere entrar al tercer mandato con sus escoltas en fila.

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