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Los Romero no pagan

Horizontes S.A, empresa salteña editora del diario El Tribuno, propiedad de la familia del actual senador Juan Carlos Romero y de la intendenta no le paga la indemnización laboral a un periodista.

Luego de doce años de haber quedado fuera de la redacción – por pensar distinto a la línea editorial y reclamar que le paguen por el trabajo que hacía – la demanda llegó a la Corte de Justicia, quien le dio la razón al periodista Dario Illanes.
Sin embargo, desde agosto, la empresa no abona la deuda laboral con el trabajador.
El pasado viernes 4 de noviembre, el abogado Marcos Piorno pidió el embargo de la cuenta de Horizontes S.A, en el banco Macro, a fin de hacer efectivo el pago.
Luego de doce años, el monto indemnizatorio es ridículo. A valores actuales, Illanes debería recibir casi 4 millones de pesos. Sin embargo, la indemnización es mucho menos que la cuarta parte. Y encima, El Tribuno no paga.
El periodista Dario Alberto Illanes desempeñó su actividad profesional desde el 1 de enero de 1997 hasta el 10 de noviembre de 2010 en el diario El Tribuno (Salta), cuando quedó fuera de la empresa Horizontes S.A, propiedad de la familia del ex gobernador y actual senador Juan Carlos Romero.
El periodista reclamó que trabajaba como redactor calificado/especializado, pero que le pagaban como cronista. La diferencia, en aquel momento, significaba más del doble. En la actualidad, de acuerdo al Convenio Colectivo de Trabajo 541/08, el salario de un redactor calificado es de $ 98.066. En noviembre de 2010, a Illanes le pagaban $ 1.759, cuando le correspondían $ 3.748.
Para el cálculo indemnizatorio se consideró ésta última cifra, más los paupérrimos intereses del Banco Nación. Pese a la miseria del monto actual, El Tribuno no paga la deuda.

Negreros
La definición histórica alude a quienes se dedicaban al comercio y explotación de esclavos negros. La segunda, actual, a quienes explotan a empleados y/o los trata de forma cruel e inhumana.
Hace dos años, la Cámara de Apelaciones del Trabajo Sala II, con firma de la camarista María de las Mercedes Domecq, aseguró: “entiendo suficientemente explicitado que lo concreto era que la categoría bajo la cual se encontraba subsumido el demandante (cronista) no se correspondía con la realidad de las prestaciones que cumplía (redactor especializado)”
El fallo, confirmado por la Corte de Justicia, explica que el trabajo profesional de redactor calificado/especializado “comprende a quien en determinada área periodística realice tareas que, además del conocimiento profesional en el manejo y elaboración de la información objetiva y de su evaluación periodística, requiera una variedad y conocimientos técnicos particulares, propios de la materia a tratar, siempre que ésta no tenga una naturaleza tal que sea, normalmente, de conocimiento público o periodístico general”

Trabajo calificado
Asimismo, la justicia aseguró que Illanes publicó en el diario El Tribuno como redactor calificado “desde el 1 de octubre de 1.998 hasta el 22 de octubre de 2.010: los mismos (artículos, informes, entrevistas, investigaciones periodísticas) se refieren a cuestiones de política nacional o provincial (desarrollando, en algunos casos, análisis políticos propios), a casos policiales, a eventos que se relacionan con la historia o la cultura e incluso a cuestiones de orden científico – geográfico, teniendo ellos como común denominador no sólo la exposición de la noticia que se quiere hacer conocer, sino también una elaboración narrativa en torno a ella que revela el dato central a ser difundido conjugado con explicaciones que permiten comprender con mayor detalle el tema expuesto, lo que se logra mediante el aporte, ya sea de circunstancias históricas, de factores coyunturales, de breves entrevistas que complementan la información o de investigaciones previas”
Hace doce años, con tres hijos en la escuela primaria, Illanes quedó desocupado. Desde Navidad y Año Nuevo de 2010, el periodista nunca pudo cubrir dignamente estas mesas.
La justicia de Salta condenó a El Tribuno. Pero no paga su deuda al periodista. Violencia de poder.