Gustavo Sáenz transita por uno de los momentos más difíciles de su corta gestión.  Pueden achacársele errores en algunas decisiones estratégicas, pero no puede ponerse en cuestionamiento su disposición para involucrarse en las problemáticas delicadas que se han presentado desde el primer día, ni su recorrido territorial incesante. Por Leo Paredes

Pero a poco de analizar su gabinete y las cúpulas de los otros poderes podemos encontrar las explicaciones a las falencias que hoy exhibe la Provincia de Salta y que deben corregirse a corto y mediano plazo.

La sensación de que Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero condicionan al actual gobierno tiene fundamentos sólidos y correlato con realidades palaciegas y cargos que se han repartido y no fueron digeridos por una estructura heterogénea a la que le cuesta compatibilizar. Esto a pesar de que no tiene un núcleo duro de coincidencia ideológica sino, más bien, una necesidad de sobrevivir del presupuesto estatal.

Esconder la herencia no fue un acierto. Confiar demasiado en los socios tampoco. Es hora de girar el timón.

El Poder Legislativo en crisis

Las cámaras legislativas no están a la altura de las circunstancias. La permanencia de Mashur Lapad como tercera autoridad provincial es una expresión que se presta a especulaciones nocivas para la institucionalidad. Es el legislador de un departamento deprimido socioeconómicamente hasta la tristeza, y con parientes vinculados al narcotráfico. Carece de título profesional y de conocimiento profundo de la función pública, pero ha firmado más decretos que los gobernadores a los que garantizó la obediencia de un sórdido senado. Su presencia constituye una herida profunda y lacerante para cualquier gobierno que aspire a un mínimo de excelencia.

El presidente de la Cámara Baja tampoco es un dechado de virtudes, considerando que tiende más a la defensa corporativa del sector tabacalero que al trabajo parlamentario serio. Lo único agradable en la inserción de la figura de Esteban Amat Lacroix es que reemplazó a Santiago Manuel Godoy, diputado enriquecido y con imagen negativa extraordinaria, que logró permanecer 17 años como presidente, cuando convalidó todas las decisiones políticas del romerismo y del urtubeycismo.

No hay reflexión ni productos legislativos que puedan dar alguna satisfacción al ciudadano. Solo la aprobación de los proyectos que les remiten de Grand Bourg y alguna queja cuando las manifestaciones. Han perdido el rumbo porque se fue la calidad por la ventana. Acaso algún debate devolverá la confianza del salteño? Lo que es peor, tampoco hay orden en las sesiones y nadie distingue ya a oficialistas y opositores.

Los bloques saencistas son dirigidos por personas sin templanza política, y el rejunte de los disconformes despotrica sin solución de continuidad aunque se divide entre los macristas críticos y los kirchneristas fundamentalistas. En el medio, la nada misma.

Como nunca, el bolsillo es el reducto donde se concentra el interés de diputados y senadores que esta semana han manifestado su oposición a que se les descuente parte de las dietas. No quieren que les mermen como ofrenda el 50% que se hará efectivo en los ministros del Poder Ejecutivo. Esgrimen que prefieren seguir ayudando con su abultado bolsillo a sus lugareños, y que no tienen garantías de que Roberto Dib Ashur no destine lo recaudado para pagar la deuda millonaria en dólares que gestó el “Tolo” Urtubey cuando asaltó el Fondo de Reparación Histórica, o Fernando Yarade con el Fondo del Bicentenario. Todos integran la mayoría que aprobaron los empréstitos y que nunca investigaron su administración.

El mismo reproche les cabe a los directores de una Auditoría General que no investiga la corrupción que sigue refugiada en cada espacio en que se manejan fondos públicos. Ferraris, Esper, Muratore, San Millán y Segura se descontarán sus sueldos de más de 350.000 pesos?

Lo cierto es que todos ellos debieran dar el ejemplo y solidarizarse con quienes ven achatado el futuro inmediato de su economía familiar. El desempleo arroja un índice del 13,9% indica la Encuesta Permanente de Hogares, el más alto de la región noroeste que es del 9,1%. Esta semana se ventiló que 40% de los usuarios de servicios públicos tiene dos o más facturas impagas. Si les falta para la luz, el gas o el agua, imaginarse la desventura que les conlleva conseguir dinero para un plato de comida en medio del aislamiento obligatorio conduce al horror.

La obligación de los que viven colgados de la dieta es mayor que la del resto, pero ya anticiparon que decidirán ellos como harán su aporte, que siempre huele a poco. Sólo por dar un ejemplo bizarro: Qué puede oponer la diputada que cobra $250.000 en mano, y a la que le dieron tres cargos de agrupamiento político en los que designó a su empleada doméstica y dos hermanas a cambio de $10.000 para cada una? Es necesario que una legisladora/patrona se lleve $450.000 a la casa y encima que se oponga al aporte de parte de lo robado? La vergüenza no logra ingresar al Palacio de los Leones…

El gabinete devaluado

Pero no fueron solo los legisladores los que se opusieron. Cuando circuló esta semana el proyecto de descuento de los haberes de la administración pública, fueron todos los ministros que cobran más de $300.000 los que evadieron la firma. Igualmente el lunes pasarán a degüello con la mitad del sueldo de Septiembre.

Cómo se entiende que un Gobernador dé una orden política y la resista su propio gabinete? La salida de Josefina Medrano del Ministerio de Salud no ha repercutido como debiera en el resto del gabinete. Cada uno cree que está atornillado, al margen de que no reluce su gestión y son escasos los logros. Algunos agradecen a la pandemia que concentre todas las miradas en un área, para evitar que quede desnuda la inactividad de las restantes. Pero debieran estar advertidos que si algunos parientes del primer mandatario se fueron con Medrano, el despido los espera en la esquina de su casa.

El Ministerio de Desarrollo Social ha desaparecido de los medios. Nadie sabe en qué trabaja Verónica Figueroa, y que ayuda social se reparte en tiempos tan acuciantes. Acaso no existen estadísticas que muestren la bondad del gobierno para con los pobres?

El Ministerio de Gobierno, Justicia, Trabajo y Derechos Humanos a cargo de Ricardo Villada tampoco ha rendido productivamente en gestión. Un ingeniero electrónico que hace de locutor y difusor de la actividad del COE no habla bien de la política sanitaria. Su anuncio de la reforma constitucional ha naufragado, la justicia ha cerrado sus puertas y una escalada de denuncias habla de represión más que de garantías individuales.

El Ministerio de Economía y Servicios Públicos está hoy en el centro de las quejas, luego de que los desconfiados de siempre han instalado la duda sobre el destino de $2.000 millones. Roberto Dib Ashur se resiste a que lo cataloguen como un mero “pagador de sueldos”, pero hasta ahora no se vio la asistencia financiera necesaria para reactivar una economía en declive. Hace tres semanas anunció que habían invertido $1.000 millones en la pandemia, pero los frutos no están en la vidriera. El salteño en crisis prefiere dudar o desconfiar que aparecer por ingenuo. Al parecer los “opas” se fueron de Salta.

El Ministerio de Infraestructura también se ha empastado y sus gestiones solamente benefician a intendentes con los que el romerismo planea asaltar el gobierno en el 2023. La información de su oficina dice que General Pizarro, Embarcación, Metán y Cerrillos fueron los últimos que recibieron su ayuda. Una realidad que aprovecha es que los municipios más importantes no responden al saencismo ni son genéticamente oficialistas.

Martín de los Ríos hoy camina pesadamente hacia una diputación nacional que no ha provocado repudio solamente porque nadie cree que esta alocada idea sea cierta. Producción, agua, comercio, industria, minería, energía y medio ambiente no tienen política alguna.

Es otro de los desobedientes que informó que habían despedido al discriminador y negrero de policías Juan “Bicho” Medrano, pero que hasta la fecha sigue cobrando un sueldo. Este funcionario también se opondrá a que le descuenten el sueldo? Hablando de bichos, y quizás por falta de noticias valederas, su página oficial informa que rescataron un cóndor andino con signos de intoxicación. Es ésta la política para el sector productivo local?

Al margen de las bondades o defectos del ministro Juan Pulleiro y de su Secretario Benjamín Cruz, siguen las quejas del personal policial, activo y retirado por falta de insumos y seguridad sanitaria. La realidad indica que no tienen aceptación dentro de la fuerza de seguridad. Mucho menos una jefa de policía que ha demostrado que carece de liderazgo en tiempos en que sus dependientes le han puesto el pecho a la pandemia y han visto caer a 10 de sus miembros puertos por Coronavirus. Un gobernador que ya no puede apagar tantos incendios.

La Corte que no se queda atrás

La Corte de Justicia de Salta ha padecido la primera manifestación convocada por las dos instituciones que nuclean a los abogados. Demasiados desaciertos del tribunal superior que, al parecer, consideran que gobiernan una casta selecta cuyas vidas y salud está por encima de los justiciables.

Ya ni siquiera se plantean objetivos relevantes. Solamente les piden que abran las puertas y atiendan a quienes tienen paralizados trámites que en algunos casos son vitales.

El servicio de justicia es esencial para el ciudadano, pero no ha logrado internalizarse este principio en Guillermo Catalano, y un grupo de abogados que reciben el trato protocolar de “Señoría”, carecen de prestigio y no garantizan honestidad intelectual. Es el costo de haber pactado la impunidad del urtubeycismo.

Quizás lo más triste es saber que Ricardo Villada es Ministro de Justicia y Diego Pérez su Secretario. Ni siquiera fueron consultados sobre cada decisión que ha comprometido el servicio de cara al salteño común. Los máximos representantes de los abogados litigantes han cuestionado de inconstitucionales las acordadas que les restringieron sus derechos, y el ingeniero ministro no dijo nada, ni lo dirá.

La necesidad de cambiar

Tras diez meses de trabajo, no todo está eclipsado en la pandemia y tras los desajustes y las improvisaciones se necesita que el Estado funcione a pleno, a pesar de sus limitaciones y la herencia recibida.

Sin embargo, los que parecen socios en realidad son los detractores. El romerismo es un animal que ya olió la sangre de Sáenz en una gestión que atraviesa por una crisis inmensa.

Es por eso que sus alfiles juegan esquizofrénicamente a la ayuda y a la zancadilla, hilvanadas casi con perversidad. Los titulares del diario de la familia Romero alternan cal y arena, pero sabe que la mezcla siempre les deparará algún beneficio.

Está claro que la verdadera oposición al saencismo es el romerismo y no el torpe Frente de Todos que esta semana recibió una estocada casi mortal con el escándalo de Ameri. En la capital se cuecen habas y este semana ha comenzado a gestarse un interbloque que busca los votos del PRO para hacer base para una futura candidatura a gobernador de Bettina Romero. Aunque su perfil sea resistido, nadie sabe qué pasará cuando la devaluación política arrastre a los protagonistas de este tiempo imprevisible.

Los que sabotean la gestión deben cesar y colaborar aportando soluciones. La solicitada del Frente de Todos tiene algo de razón pero sus firmantes tienen escasa legitimación moral pues son parte del origen de la emergencia por la que atravesamos. Ni paranoia oficialista, ni mala leche opositora. Todos tienen una única responsabilidad que trasciende las diferencias que son escasas, de solo analizar la pobreza de cada postura y discurso que se difunde.

Se necesita un acuerdo político de todas las fuerzas políticas, y una decisión transversal en la función pública que ponga en claro los objetivos que permitan alcanzar una mejoría. Pocos confían en que haya generosidad de los que aspiran a la sucesión a cualquier precio, y en los funcionarios que todavía no saben cuáles son sus responsabilidades reales.

La conflictividad social se reprime y las manifestaciones todavía son sectoriales. Nada indica que la pandemia no nos estacionará en un escenario de cuestionamiento mayor como el que aparece en el norte provincial. A veces, ni el mejor analista prevé la caída. Gustavo Sáenz necesita que lo ayuden.

 

1 Comentario

  1. Yo quiero ayudarlo porque le tengo un gran aprecio y agradecimiento. Sin dudas creo que es lo mejor que le pasó a Salta, sin dudas coincido que su gabinete no lo ayuda, ni legisladores municipales, pciales ni nacionales. Pero Gustavo Saenz debe rodearse de gente que piense en El y no en el egoísmo propio.

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