«Los datos de la economía en Latinoamérica por la pandemia son aterradores. La región será una de las zonas del mundo más castigadas por el COVID-19». Eso dijo la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, durante la videoconferencia del 56° Coloquio de IDEA.

Si bien, evitó hablar del informe que emitió hace menos de un mes, avalado por Argentina, donde denunció las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela, lo que generó un fuerte malestar en el Madurismo, destacó la importancia de construir puentes para transitar estos momentos muy duros. Está claro que “no hay soluciones mágicas” para alcanzar acuerdos en el mundo complejo de estos días, aunque “cuando hay confianza, se puede cumplir con las expectativas que nos pone la ciudadanía”.

Sin embargo, la ex mandataria chilena apuntó a los gobiernos populistas con su mensaje, advirtió sobre su avance en el mundo. «Es clave para nuestros gobiernos que el Estado de derecho debe funcionar. Que las instituciones cumplan su rol. Es que el acceso a la justicia no siempre es igual para los que tienen recursos y para aquellos que no lo tienen”, dijo.

Otro mensaje que apuntó directamente al régimen de Nicolás Maduro fue que “hay que tener claro que uno es elegido por un período. Un líder debe ver en el largo plazo cuando se propuso un cargo. Ver que el desarrollo de una Nación en donde la prosperidad les llegue a todos”, expresó.

La representante de la ONU admitió que la pandemia amenaza los logros alcanzados en muchos países en materia de salud y reveló que América latina es una de las zonas del mundo más castigadas por los efectos del COVID-19, ya que todo esto ocurre en un contexto de pobreza y problemas económicos graves. Los datos económicos en América latina “son aterradores”.

Bachelet también pronosticó una caída de más de 9 puntos del PBI en la región, una tasa de desempleo de un 14% y un índice de pobreza del 40% en promedio. “Todo esto ocurre en un contexto de creciente insatisfacción popular y una sensación de que la democracia no da respuestas y un descontento en los modelos económicos”, enfatizó la chilena.

Como solución para salir de esta crisis, Bachelet remarcó que será clave el sector empresarial como un socio fundamental, ya que, el sector empresarial asume las responsabilidades con costos y beneficios.

Asimismo, la Alta Comisionada de la ONU planteó que será crucial que la dirigencia política cree espacios propicios para mejorar esta situación y subrayó que los derechos humanos ocupan un lugar especial en todo esto.

En esta recontrucción que se viene, se debe poner énfasis en el «multilateralismo», dijo, a la vez que destacó la educación como un camino que “servirá para generar trabajo de verdad ya que las características del empleo han ido mutando”. Será importante de cara al futuro generar condiciones dignas y empezar a erradicar el trabajo informal que en América latina es muy elevado.

Otro de los ejes que la Alta Comisionada de la ONU observa como central para salir de la crisis post pandemia es contar con programas de asistencia social para los más vulnerables.

Además de poner de manifiesto la productividad de la región. “Hay que bajar los costos y mejorar las calificaciones de la productividad. El acceso a la educación con calidad mejora también la calidad de esa productividad”.

Explicó Bachelet que no es un camino facil y ejemplificó con su propia gestión. “No siempre tuve consensos en Chile y la forma de resolverlo fue dando tiempo para adaptarse a nuevas realidades. No hay una receta, a veces no hay caso porque los intereses son muy distintos. Pero se puede lograr si se piensa en el país como dice el Papa Francisco en la defensa de una casa común. El planeta es una casa común y el país lo mismo”.

Otro ejemplo que puso fue el del acuerdo por cambio climático. “Hay que ver que una política pública a corto plazo puede tener un alto costo, pero a mediano y largo plazo será bueno para todos”.

«El mundo está muy polarizado en el avance del populismo o la xenofobia, hay que pensar en objetivos globales”. La clave es “ponerme en los zapatos del otro, piense o no igual que yo”.

1 Comentario

  1. Lo que se dice en el artículo es verdad, pero, no es toda la verdad. En efecto, con respecto a la Argentina, hay que recordar que a, al salir Macri, más del 50% de la población argentina cayó en la pobreza y hasta un 15 o 20 % en la miseria.
    Con respecto a Latinoamérica, que estaba ya en semejantes condiciones, la pandemia empeoró todo, cómo es normal.
    Lo que no es para nada normal es que un continente hinchado de riquezas naturales esté en estas condiciones, y tendiendo a empeorar. A qué se deberá esto? Al capitalismo? No, aquí nunca se practicó un capitalismo de verdad (así como en los países llamados comunistas nunca se practicó un comunismo de verdad). Será la burguesía? Tampoco. No hay mucha burguesía aquí, y en Salta menos. La aristocracia entonces? Menos aun, aquí no hay aristócratas, hay solo nuevos ricos disfrazados de aristócratas. La clase obrera, entonces? Si, aquí en la Argentina y en Venezuela, la clase proletaria tiene parte, pero solo parte, de la culpa, en otros países de LA no.
    Esa situación anómala ocurre solamente aquí y en Venezuela porque sólo en estos dos países la clase trabajadora ha renunciado a su dignidad de clase obrera y se ha dejado domesticar por un sindicalismo corrupto, trenzero, corporativista, hereditario y desclasado. Ha surgido así una nueva, y anómala, clase: los sindicalistas de profesión, que se precian de tener todos los vicios atribuibles a las burguesías, pero, ninguna de sus virtudes. Que las burguesías europeas tuvieron sus méritos. Por ejemplo, el Renacimiento no hubiera podido cristalizar sin las burguesías italiana, belga, francesa y alemana.
    Por lo que vemos es difícil atribuir la miseria de Latinoamérica a una sola clase social, pero, la miseria existe y, por tanto, debe tener un origen, aunque, personalmente no creo que sea la conquista española.
    Veamos que ha ocurrido en otros países. Empecemos por la China. De tener mil millones de pobres, con Mao Tze Zhung, el gobierno chino sacó de esa condición a unos 700 millones de chinos, en unos 40 años.
    Sigamos con la India. Unos 450 millones de hindúes pasaron de la miseria a salir de ella, sin ser ricos, claro, pero con comida garantizada, por lo menos. Y también en unos 40 años.
    Mientras tanto, que ocurría en Latinoamérica? Los políticos suramericanos, en los 40 o 50 años que los gobiernos chino e hindú ( ninguno comunista a lo Mao, ni a lo Castro, eh?) tardaron en sacar de la miseria a más de mil millones de personas, lograron llevar a la miseria a mas de 350 millones de latinoamericanos, mas de la mitad de la población continental, cifra que, además va en aumento.
    Quien tiene, por tanto, la mayor parte de la culpa de la miseria latinoamericana? Del 80%, digamos?

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