La concejala Romina Arroyo planteó la entrega de un «kit de seguridad» para que las mujeres se defiendan del agresor.

Si bien la concejala tuvo críticas fuertes hacia las nulas políticas municipales abocadas a prevenir la violencia de género y se mostró siempre interesada en proyectos relacionados a la defensa de los derechos femeninos, la reciente propuesta que presentó no viene a combatir ni un poquito el problema de raíz.

«Considero que las mujeres víctimas de violencia deben contar con un kit de seguridad para protegerse del agresor.
Un kit de seguridad que incluya el gas pimienta y un instrumento, como las pistolas taser, que genere un electroshock al hombre cuando se acerque a la vivienda o a las personas», propuso la concejala.
Pese a que muchas mujeres acompañaron la propuesta por las redes sociales, viene a contradecir una línea que ya demostró ser ineficaz. Recordemos que recientemente en Salta se propuso mediante una modificación a la ley 7888, que regula la protección a las víctimas de violencia de género, que la custodia policial pueda quedar para los violentos y no para la mujer que denuncia, pues que una mujer tenga que vivir con un policía al lado ha demostrado no ser seguro y se configura como una forma de revictimización constante.
La concejala debería saber que la verdadera seguridad para las mujeres es la independencia económica y el acceso a una vivienda digna y no armalas como si estuvieramos en el lejano oeste.

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