Rubén Vedia, de 42 años, había sido condenado a cinco años de cárcel por robo a mano armada en 2014. Luego de recuperar su libertad, entró en el complejo mundo del contrabando en la frontera narco de Salvador Mazza. Se trata de un punto clave en las rutas de la cocaína que conectan las yungas de los productores de droga con puntos inmensos e internacionales de distribución como Buenos Aires, Rosario, Misiones, Paraguay o Brasil. (Ulises de Salta)

 

Entre los criminales de la frontera, a Vedia apenas se lo conocía como un matón de poca monta. Y él quiso cambiar su suerte, pero la hazaña duró poco. Durante los últimos días de agosto, un narcotraficante boliviano le encargó la tarea de pasar una importante carga de cocaína a la Argentina. El exconvicto cumplió. Pero la tentación fue más fuerte y una vez que estuvo de nuevo en el asentamiento Eva Perón de Salvador Mazza, donde vivía, Vedia decidió robar la droga.

 

Comenzó a venderla al menudeo y poco a poco los vecinos notaron ostentosos cambios en su estilo de vida. Una jugada idiota, porque el narco dueño de la droga había contratado personas para que investigaran que había pasado con la carga. Cuando le preguntaron, Vedia dijo que había sido mejicaneado cruzando el límite internacional.

 

Pero del otro lado de la frontera no le creyeron. Y dos sicarios contratados en Tartagal fueron los encargados de poner fin al asunto. El sábado pasado, cerca de las 21.30 horas, encontraron a Vedia, que viajaba en un Fiat Siena con su hijo de 15 años. Lo interceptaron con una moto y le dispararon siete veces. Murió en el acto por los disparos que recibió en la cara, mientras que su hijo –herido en el tórax– fue trasladado con vida al hospital, según los informes policiales. Los investigadores confirman que la orden de los sicarios era también matar al chico.

 

El violento ataque se concretó a una cuadra del cuartel que la Policía Federal Argentina (PFA) tiene casi sobre el puente internacional. Los disparos sorprendieron a los vecinos, que declararon sobre la fugaz balacera. Al lugar llegaron agentes de la PFA, también de Gendarmería y de la Policía de Salta.

 

Un informe del Ministerio Público Fiscal (MPF), detalló: “Según consta en las actuaciones, la víctima fatal conducía su vehículo en compañía de su hijo, cuando al atravesar las vías del ferrocarril, fueron sorprendidos por dos personas a bordo de una motocicleta, quienes abrieron fuego contra el rodado y luego huyeron”.

 

A su vez, desde el MPF, agregaron: “Como resultado del ataque, el hombre de 42 años, que se desempeñaba como remisero, resultó muerto y su hijo adolescente, recibió heridas de arma de fuego, por las que permanece internado”.

 

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