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La Raja Morada: Se fractura La Libertad Avanza en Salta

 

El caso que sigue desangrando fuerte a un espacio político que había construido buena parte de su identidad sobre la promesa de terminar con la “casta” y sus privilegios. Donde el propio jefe de Gabinete aparece envuelto en un escándalo patrimonial resultó, para buena parte de la opinión pública, un bofe difícil de digerir. Una encuesta nacional de esos días mostró el costo político del caso: seis de cada diez consultados consideran corrupto al gobierno libertario, y más de la mitad se inclina por un cambio de signo político en 2027.

 

Señor Equis

 

En Salta, la onda expansiva del caso Adorni no se limitó a la discusión nacional. Terminó destapando una interna libertaria local que venía cocinándose lento y que combina, al menos, tres capas: la pelea moral por cómo posicionarse ante la corrupción propia, la disputa de poder por el manejo del partido en la provincia, y el reflejo salteño de una guerra de facciones que atraviesa a todo el gobierno nacional.

El primer cortocircuito se dio entre dos referentes libertarios de perfil bien distinto. Farquharson, concejal capitalino, salió con dureza a cuestionar a Adorni. En Cuarto Oscuro, el programa de FM La Plaza, sostuvo que el funcionario se había enriquecido a través de la función pública y lo calificó de corrupto y mentiroso, pidiendo que la Justicia investigue a fondo el caso. Para el edil, ese tipo de conductas terminan reproduciendo lo peor de la política que el propio espacio libertario había prometido desterrar.

Del otro lado quedó Alfredo Horacio Olmedo, sojero devenido en uno de los principales referentes de La Libertad Avanza. Tras una participación en el canal TN en la que intentó minimizar el escándalo de Adorni, Olmedo quedó bajo fuego cruzado. Farquharson fue el más duro: consideró que defender a Adorni sólo podía explicarse por complicidad política o por subestimar a la sociedad.

Olmedo no es un dirigente cualquiera dentro del armado libertario salteño: es, según describen muchos, uno de los principales sostenes económicos del espacio en la provincia, al punto de que se lo menciona como “acreedor económico” de la estructura partidaria. Esa centralidad financiera le da un peso que trasciende lo discursivo y que ayuda a explicar por qué su respaldo a Adorni no fue leído como un exabrupto aislado, sino como una posición estratégica dentro de la interna libertaria.

Menem vs. Caputo, con acento salteño

Mientras la discusión por Adorni ocupaba los micrófonos locales, en Buenos Aires se destapa otra pelea que también tiene capítulo salteño: la disputa entre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el asesor presidencial (guiño guiño) Santiago Caputo. El conflicto —que enfrenta al sector que responde a Karina y los Menem contra el dispositivo de Caputo y las autodenominadas Fuerzas del Cielo— escaló después de que se vinculara una cuenta anónima crítica de sectores no alineados con Karina a un posteo compartido desde el perfil de Instagram de Martín Menem. Caputo no dejó pasar el episodio y, en una serie de mensajes en la red social X, apuntó directamente contra el titular de la Cámara baja, acusando a ese sector de operar contra Milei.

Olmedo no se mantuvo al margen y tomó postura pública a favor de Martín Menem y en contra de Santiago Caputo, en un respaldo que —según reconstruyeron medios especializados en política salteña— no responde solo a afinidad ideológica sino también a vínculos económicos: Olmedo mantiene inversiones e intereses empresariales en La Rioja, la provincia de origen de los Menem, lo que estrecha su relación con esa facción del gobierno.

El propio presidente debió salir a bajarle el tono a la interna, calificando el episodio como algo “prefabricado” para generarle un problema a Menem y ratificando su respaldo simultáneo tanto al titular de Diputados como a Caputo, a quien definió como “un hermano”. Pero el gesto de Olmedo desde Salta dejó una marca: puso en duda, a ojos del caputismo, las lealtades de otros referentes libertarios salteños alineados con el karinismo, como la diputada nacional María Emilia Orozco.

Karina quiere a Olmedo de candidato

La disputa no quedó en el plano discursivo, según reconstruyó un medio nacional de la política, Karina impulsa la candidatura de Alfredo Olmedo como cabeza de lista de senadores nacionales por Salta, en una jugada destinada a “bloquear” el ascenso de Orozco, más cercana al círculo de Santiago Caputo. La confirmación llegó cuando “Lule” Menem viajó a la provincia para fotografiarse junto a Olmedo y sellar el acuerdo, en un movimiento que sorprendió por lo prematuro: faltaba más de un mes para el cierre de listas.

Detrás de esa decisión hay una explicación que combina gratitud y pragmatismo: en el entorno de los Milei se reconoce a Olmedo haber financiado buena parte de la campaña presidencial de 2023 en Salta, un antecedente que pesa a la hora de premiarlo con la conducción del espacio provincial. Una resolución judicial terminó de blanquear ese reparto de poder, ubicando a “Manaos” Orozco al frente del Congreso partidario provincial mientras a Olmedo se le daba la presidencia de La Libertad Avanza en Salta y la arquitectura política de la estructura, con el ojo puesto en el 2027.

El esquema queda a la vista de todos: Olmedo maneja los hilos y la rúcula y Orozco pone la carita para las urnas. Pero el reordenamiento también expone tensiones internas. Hay dirigentes libertarios salteños, como el concejal Manuel Quinteros, que cuestionan esa lógica de disputa personal y advierten que anteponer ambiciones locales por encima del proyecto nacional puede terminar complicando la agenda legislativa de Milei en el Congreso, sobre todo en un momento en que el oficialismo necesita sumar, no restar, aliados territoriales como el gobernador Gustavo Sáenz.

Lo que parece un cruce de tuits y frases filosas entre libertarios salteños es la expresión local de una tensión de fondo que atraviesa a todo el espacio de Milei. Primero, está la crisis de legitimidad moral que dejó el caso Adorni, que obligó a cada dirigente libertario del país —también en Salta— a elegir bando entre la lealtad partidaria y la coherencia discursiva con la que el espacio llegó al poder. Segundo, aparece la interna de poder entre el karinismo-menemismo y el caputismo, que en Salta encontró en Olmedo a un jugador que no ocultó de qué lado está parado, empujado en parte por sus intereses económicos en La Rioja. Y tercero, la definición de quién controlará el sello de La Libertad Avanza en la provincia de cara al 2027, con Olmedo ya instalado como presidente del espacio y candidato a senador, y con “Manaos” Orozco corriendo desde una posición más incómoda.

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