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La justicia puso nombre al homicida de Jimena Salas: Javier Saavedra

 

El Tribunal de Juicio dio a conocer la sentencia en el juicio por el femicidio de Jimena Beatriz Salas, ocurrido el 27 de enero de 2017 en Vaqueros, Salta. En el fallo, se declaró responsable a Javier Nicolás Saavedra por el crimen, considerando que existían pruebas suficientes para corroborar su autoría material del homicidio que conmovió a toda la provincia.

 

La joven madre de dos niñs pequeñas, fue asesinada de forma brutal en su hogar, en lo que la fiscalía calificó como un crimen de violencia de género. Tras una investigación exhaustiva, Javier Saavedra fue señalado como el principal autor material del femicidio. El Tribunal, compuesto por los jueces Javier Latorre, Esteban Ledesma y Marta Farah, consideró que las pruebas presentadas en el juicio confirmaban su responsabilidad.

La investigación y las pruebas decisivas

Vaqueros, un pequeño pueblo donde la calma parecía haberlo invadido todo, vio cómo el 27 de enero de 2017 la quietud se transformaba en un susurro aterrador. Aquella mañana, Jimena Salas, madre de dos hijas y una mujer de familia, fue asesinada en su hogar.

El crimen no solo sacudió a su familia, sino que sembró la semilla de un misterio que, siete años después, finalmente recibiría una respuesta. La justicia dio un paso definitivo hacia la verdad: Javier Nicolás Saavedra fue señalado como responsable del brutal femicidio.

Jimena, conocida en el pueblo por su amabilidad, no era una víctima al azar. Su muerte no fue un accidente ni un hecho casual. Fue la culminación de un plan meticulosamente diseñado, que involucraba más que una simple incursión en su hogar. El crimen de Jimena Salas era un acto de violencia organizado, un ataque pensado desde sus cimientos.

Las huellas que dejaron los asesinos en la escena del crimen fueron determinantes. La violencia con la que se perpetró el asesinato —más de 50 heridas de arma blanca— hablaba de un odio profundo y calculado. Sin embargo, fueron otros detalles los que permitieron que la justicia llegara hasta el culpable.

El perro, las fotos y la búsqueda de respuestas

Lo primero que captó la atención de los investigadores fue un pequeño perro caniche toy gris, con collar rojo. La mascota, que Jimena fotografió en sus últimos momentos, no solo fue un testigo involuntario, sino un hilo conductor que permitió desentrañar el crimen. Su nombre: “Bonis”. Un perro supuestamente perdido que se convirtió en una pieza clave dentro de la red que terminó atrapando al culpable.

Los peritos pronto hicieron una conexión asombrosa. El perro pertenecía a Javier Saavedra, uno de los principales sospechosos. La investigación no solo logró rastrear al animal a través de imágenes recuperadas de la cuenta de Google de Saavedra, sino que también reveló algo aún más inquietante: un patrón de comportamiento en la comunidad. Saavedra había utilizado al perro para acercarse a otras casas en la vecindad, ganándose la confianza de mujeres como Jimena. En su nombre de “ayudar al animal perdido”, el asesino obtuvo lo que realmente buscaba: acceso al interior de la. vivienda.

Durante la investigación y el juicio, varios testigos denunciaron haber sido objeto de amenazas, presiones y actos de hostigamiento. Además, se evidenció un hecho perturbador: Javier Nicolás Saavedra cambió su apariencia tras la difusión de las fotos tomadas por Jimena y otros testigos. Se cortó el cabello, cambió su ropa y alteró su fisonomía para intentar eludir la identificación. Este comportamiento no pasó desapercibido para los investigadores, que rápidamente asociaron estos cambios con un intento deliberado de escapar de la justicia.

La investigación científica jugó un papel fundamental, sobre todo al examinar los elementos que se habían secuestrado durante los allanamientos a la casa de los Saavedra. A partir de estos elementos, se pudo verificar que Javier Saavedra no solo había seguido los avances del caso, sino que había mostrado un interés evidente en las noticias sobre el crimen. De hecho, se descubrió que se había unido a un grupo de Facebook que pedía justicia por Jimena Salas. Era como si, en lugar de sentirse culpable, Saavedra intentara manipular la percepción pública sobre el caso, jugando el papel de alguien preocupado por la verdad.

El peso de las pruebas científicas

Las pruebas genéticas realizadas por el Servicio de Biología Molecular del CIF constituyeron una de las piezas más decisivas para la resolución del caso. Las muestras recogidas en la escena del crimen confirmaron lo que la evidencia circunstancial sugería: la presencia de Saavedra en la casa de Jimena. Las pruebas de ADN en objetos personales, como una camiseta de la hija de Jimena y otros elementos encontrados en la vivienda, coincidieron con el perfil genético de Javier Nicolás Saavedra. Estos resultados nunca fueron cuestionados de manera válida por la defensa, que intentó desviar la atención por vías mediáticas, pero nunca presentó objeciones procesales.

La resolución del juicio: un final inesperado

Finalmente, tras una larga y dolorosa espera, llegó la resolución del juicio. El tribunal, tras evaluar toda la evidencia presentada durante las audiencias y las extensas pericias científicas, determinó que Javier Nicolás Saavedra, quien se suicidó el día previo al inicio del juicio, había sido uno de los responsables del femicidio de Jimena Salas. La evidencia genética, los testimonios de testigos y las pruebas fotográficas lo señalaron sin lugar a dudas como el culpable del crimen.

Sin embargo, la decisión del tribunal fue sorprendente en cuanto a los demás implicados. A pesar de las acusaciones, los testimonios sobre prácticas delictivas cometidas y las pruebas recabadas por los fiscales, los hermanos de Javier, Carlos y Adrián Saavedra, fueron absueltos por el beneficio de la duda.

El incansable trabajo de los fiscales no fue en vano. Aunque la decisión del tribunal dejó un sabor amargo y la sentencia no disipó todas las incertidumbres, logró lo que parecía impensable siete años atrás: identificar con certeza y darle rostro al femicida de Jimena Salas, Javier Saavedra.

No obstante, la justicia no está completamente cerrada. El tribunal ordenó que la investigación continúe para identificar y dar con el segundo hombre involucrado en el ataque, conocido en la causa como “H2”. Su identidad sigue siendo una de las piezas faltantes en el rompecabezas de este terrible crimen.-

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