El avizoramiento de una posible ruptura en el neorromerismo capitalino se vislumbró con claridad en la parte meridional de esta semana. El vocero fue el concejal Angel Causarano, estandarte del sector en el Balneario y con un profundo descontento hacia la gestión municipal que, a los tumbos en esta parte inicial, encabeza la alcaldesa Titi Romero.
Los entendidos en la dinámica de este grupo político adelantaron que la decepción del edil debería contabilizarse como una baja directa para el titirromerismo, y la que puede presagiar otros éxodos similares de dirigentes hacia otros destinos políticos. Sobre el final de esta semana, algunas versiones apuntaron que una impresión similar a la de Causarano habría en otros sectores de funcionarios, por caso en el área de la Mujer, Becas y posiblemente en una de las Coordinaciones de Intendencia.
Los términos en los que el Vicepresidente primero del Concejo Deliberante planteó su alejamiento fueron contundentes, dieron cuenta del emparde en el conteo de protones que se verifica al pasar el contador Geiger en varios de los que gastaron energía en la campaña 2019.

Los que sobran

Al concejal Causarano se podrán criticarle varias actitudes, aunque nadie le restará haber puesto el cuerpo por la candidatura de Bettina Romero hacia la Intendencia capitalina. Sin embargo, en paralelo hay quienes recuerdan un chispazo que Angel tuvo en setiembre del año pasado, al notar cierto desdén hacia su equipo, proferido por Titi. En aquel momento fue sólo perplejidad y misterio, sólo apuntado al comportamiento extravagante de la por entonces postulante a la Jefatura comunal.
Cerca de arribar a los dos meses de gestión titirromerista, en cambio, Causarano resumió que los funcionarios y la alcaldesa “no atienden el teléfono a los llamados de los concejales”, dijo de una manera elíptica esquivando la autorreferencia en una entrevista con el colega Daniel Salmoral.
Tras remontar, el edil disparó en tono algo paternal, pero más bien polisémico: “Bettina debería recordar que va a necesitar del Concejo Deliberante”, le dijo al programa radial “7PM” de la broadcasting Pacífico. En cambio, resaltó en este plano la predisposición del gobernador Gustavo Sáenz por su consideración hacia los representantes del electorado capitalino. “Haría falta actuar con menos soberbia y con más predisposición a dialogar para resolver los problemas de los vecinos”, resumió.

Manual de funciones

Cierto es que la perspectiva de la que parte el cuestionamiento hecho por el concejal parece un tanto alejada del manual de funciones, no sólo del titiR, sino del romerismo en general. En alusión al elenco de gobierno que integra la gestión comunal, afirmó que no los conoce, excepto “a algunos”, pero que “aparte de eso, nunca los vi en la campaña”. Algo complicado, ya que Bernardo Racedo Aragón –actual coordinador capitalino- sí, tuvo participación efectiva en estas lides, pero por el lado del Frente de Todos.
Una de las máximas organizativas que supo izar como estandarte el romerismo en la sobredimensionada gestión de los años 90 fue la diferencia entre “equipo de campaña y equipo de gobierno”. O sea, la tropa que tiene un desempeño eficaz y con aceptable grado de eficiencia para una compulsa electiva, no necesariamente está apta para ejecutar acciones desde la función pública.

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