La Usina Cultural sumó una nueva intervención artística que ya da que hablar entre transeúntes, estudiantes de humanidades y recolectores de residuos. Sobre un tacho de basura ubicado en calle España apareció una frase que desafía siglos de pensamiento occidental: “Solo se conserva lo que no se amarra”. La sentencia, escrita con marcador blanco sobre plástico negro, logró lo que ni muchos congresos académicos consiguen: que alguien se quede mirando un contenedor durante varios minutos.

Especialistas improvisados consultados en la vereda sostienen que el mensaje podría ser una profunda reflexión sobre el amor, la libertad o el desapego. Otros creen que simplemente alguien quiso justificar por qué perdió una pareja, una bicicleta o las llaves de su casa. Lo cierto es que la frase encontró un soporte perfecto: un recipiente destinado a guardar cosas que, justamente, fueron abandonadas.

Mientras la autoría sigue siendo un misterio, la obra ya compite con las máximas de Borges, Nietzsche y los estados de WhatsApp de los domingos por la noche. Porque si la filosofía nació en las plazas de Grecia, parece que en Salta decidió mudarse a los tachos de basura. Y, a juzgar por el impacto generado, encontró un público cautivo.