El adelantamiento de la elección provincial tensa la relaciones con el gobierno nacional. Jarsun, Camacho y Dib Ashur comandan la gestión. Los saencistas genéticos cada vez más relegados. El problema de la sucesión y el peligro de la fractura. La Libertad Avanza jugará con todo lo que tiene en 2027.
n. de r.
La reciente confirmación por parte del Ministro de Gobierno y Justicia Ignacio Jarsún de que las elecciones provinciales se adelantarán respecto de las nacionales ha generado ruido en todos los ámbitos de poder. No solo se separan los comicios, sino que también podrían quebrarse los precarios acuerdos políticos entre Javier Milei y Gustavo Sáenz.
No solo se trata de un intento del titular de la cartera política de seguir proponiéndose como candidato, sino de una avanzada que comprende más actores. Uno de sus socios más cercanos es el intendente de Tartagal Franco Hernandez Berni, que también pidió públicamente que el acompañante de la fórmula gubernativa sean Baltasar Lara Gros o el senador por San Martín Manuel Pailler. Ricardo Villada -el antecesor de Jarsún- transita por senda parecida y la semana anterior también inclinó su preferencia por el intendente oranense (Lara Gros) como postulante a vicegobernador.
Se trata de la avanzada de un sector saencista que considera que la elección del año 2027 no configura un escollo difícil para el oficialismo por un exceso de confianza propia y la falta de contundencia de los libertarios locales por ahora amordazados. Como muchos, no dejan de pensar que su líder podría frustrar su intento reeleccionista a manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por lo que entienden necesario contar con un plan alternativo que deberían ejecutar solamente ellos.
El tinglado oficialista
El universo saencista es demasiado grande y contiene a dirigentes de los dos anteriores gobiernos y acordó con una porción importante de los integrantes del Romerato y los urtubeystas conviven en el gabinete y juntos concentran gran parte de la gestión. Ignacio Jarsún, Flavia Royon, Sergio Camacho y Ricardo Villada son vasos comunicantes del actual poder con el ex senador Juan Romero. Roberto Dib Ashur, Javier Monteros y Juan Pablo Rodríguez mantienen líneas vigentes con Juan Urtubey. Todos aseguran los vínculos con empresarios y contratistas que aprovechan los negocios que genera el Estado sin distinguir el signo de quienes gobiernan. Está claro que existen más motivos que la afinidad política para conservar los sillones del Centro Cívico Grand Bourg, aunque a veces olvidan que el constructor de semejante tinglado es Gustavo Sáenz.
Mientras Sáenz negocia con habilidad la supervivencia en el poder local en equilibrio con la dependencia económica con el gobierno nacional, ha delegado en este grupo dominante casi toda la gestión. Ellos buscan monopolizar las relaciones con los intendentes y los legisladores; y mantienen aceitados vínculos con el empresariado que también decide en política y hasta financia las expediciones electorales. Garantizan un status quo que mantiene la agencia financiera con el Banco Macro, el reparto de tajadas de negocios como la obra y los servicios públicos, los juegos de azar y el prebendario transporte urbano.
En el mismo sentido se mantienen, con pequeños cambios, las integraciones de la Corte de Justicia y la Auditoría General, que son garantes de que nada cambie. Colateralmente aportan legislativa y políticamente lo suyo Esteban Amat y Mashur Lapad. Más relegados del poder quedan Pablo Outes y Ricardo Villada, los ministros menos transcendentes y los saencistas puros que ni siquiera llegan a las vidrieras de los cargos.
Reelección en duda
Esta aparente tranquilidad no es garantía de triunfo. Todo indica que Sáenz persistirá en el intento reeleccionista y que solamente podría detenerlo un fallo judicial adverso faltando apenas un mes para la elección que está prevista para el 16 de Mayo. Su pretensión no es lo único que cuestiona la oposición local, que también ha llevado a la justicia la reforma electoral que permitirá que varios candidatos a intendentes y legisladores sumen votos a un mismo candidato a gobernador.
En Santiago del Estero en 2013 Gerardo Zamora debió improvisar sobre la marcha de la campaña reeleccionista y fue reemplazado por su esposa; en Tucumán en 2023 el problema se solucionó con la sustitución del candidato a vicegobernador. En ambos casos los oficialismos ganaron igual a pesar de haber cambiado de candidato a último momento. Pero no pasó lo mismo en San Juan hace tres años cuando Sergio Uñac optó por proponer a su hermano Rubén y perdió. Estos son los antecedentes que asustan al oficialismo porque Sáenz no tiene herederos ni sustitutos que aseguren mantener sus acuerdos ni su caudal de votos.
Según algunas encuestas, que se reservan por los magros resultados, no existe en el gabinete de Sáenz, ni entre los legisladores nacionales, ningún dirigente que tenga una imagen positiva relevante, mucho menos una intención de voto que supere el 5%. Basta como ejemplo mencionar que las agresivas campañas en redes de Jarsún, Hernández Berni u Omar Exeni -que se financian con fondos públicos- no han logrado resultados exitosos. Otro tanto ocurre con Flavia Royón y Pablo Outes que también quieren ser los sucesores en la gobernación pero fluctúan en sus posiciones al compás de los apoyos que ofrenda Sáenz a Milei en el Congreso Nacional.
La división
No se discute que el armado electoral los contendrá a todos porque para enfrentar a los libertarios por un tercer mandato el gobernador considera a todos como imprescindibles. Sin embargo, llama la atención el expansionismo de quienes comulgan en un sector que comandan Ignacio Jarsún, Sergio Camacho y Roberto Dib Ashur.
Mientras todos declaman que seguirán a Sáenz hasta el final, algunos instalan dudas adentro y aseguran que si el Gobernador no puede ser candidato ellos decidirán quién lo reemplazará. Ignacio Jarsún es el más audaz y, aprovechando su doble condición de ministro y presidente de Aguas del Norte, ha comenzado a parar listas de candidatos. Entiende que el que pega primero pega dos veces, y que las listas que arme podrían pasar a darle apoyo para gobernador en caso de que Sáenz fracase.
Es avasallante la forma en que avanzan los que se asociaron al saencismo cuando arribó al poder provincial. Camacho, Jarsún y Dib Ashur se asociaron en 2019 pero hoy conducen la gestión con mano firme y el aval de su jefe. Manuela Arancibia, Federico Mangione, Mario Mimessi, Nicolás Avellaneda y Cristina Fiore carecen de peso político para gravitar en las decisiones electorales y padecen el fuego del grupo dominante que tras bambalinas los lima con operaciones mediáticas, críticas y propuestas de quitarles el puesto. Pablo Outes, Matías Cánepa, Ricardo Villada, Martín de los Ríos, Abel Cornejo, Luis García Salado, entre otros, fueron relegando posiciones hasta extinguirse.
La división del saencismo existe, y un eventual fracaso del proyecto reeleccionista podría hacerlo estallar. En una hipótesis de reemplazo apoyarían todos los sectores a un candidato a gobernador como Jarsún o Royón o Camacho? Qué decisión tomaría el intendente Emiliano Durand en este caso? Los intendentes del interior se mantendrían leales en tiempos en que no reciben más que migajas para sostener sus gestiones?
El objetivo libertario
La Libertad Avanza ha mostrado que puede ganar aún sin dirigencia ni expansión territorial. En la capital obtuvo dos triunfos en 2025, mientras que ganó en las principales ciudades del interior y perdió en los pequeños pueblos y parajes. A esto debe sumarse que, como en Brasil, el electorado está manifestando una tendencia a votar por el cambio, poniendo en peligro la continuidad de los oficialismos.
Además, los armadores de la campaña de Milei no piensan sacrificar ningún interés político, al margen de que puedan negociar lo más conveniente en cada provincia para que el presidente sea reelecto. Dicen que en algunas acordarán fagocitando gobiernos locales con el sello violeta, mientras que en otras consentirán que se dividan las elecciones, pero no bajarán sus candidatos.
Pensar que el “tome y daca” parlamentario por el cual Gustavo Sáenz obtiene algunas compensaciones concluirá en el abandono electoral de los libertarios parece una ingenuidad. Por caso ya tienen más de la mitad de los legisladores nacionales salteños (dos senadores y tres diputados) y pueden ganar otras bancas arrastrados por Milei en la presidencial. Los de Sáenz a veces fallan, como el jueves cuando Pablo Outes y Bernardo Biella dieron quórum en contra de los intereses del presidente. La delgada línea de los acuerdos puede desaparecer.
Un dato relevante es el comportamiento oscilante de los libertarios. Mientras en 2025 prometieron que Emilia Orozco no sería candidata a senadora nacional, finalmente la postularon y terminaron ganando sin demasiado esfuerzo.
Otro aspecto a considerar es que la provincia de Salta despierta un interés extraordinario de los grandes grupos económicos. Un indicio claro surge de la visita de funcionarios de la embajada estadounidense en Salta y el ofrecimiento de colaboración para el desarrollo minero, vial y energético. Los planes de quienes sustentan al gobierno nacional se concentran en el potencial económico y las decisiones con tinte electoral serán compatibles.
No caben dudas de que Milei continuará su política de expansión, buscará contar con mayoría propia en el Congreso Nacional y tratará de reducir su dependencia con gobernadores que negocian a diario cada ley. Sáenz también despierta dudas por sus sus vínculos con Sergio Massa y la intromisión del vicegobernador Antonio Marocco en el armado del también aspirante presidencial Axel Kicillof. La Casa Rosada está llena de paranoicos y eso pesa en la estrategia del oficialismo que quiere seguir habitando la Casa Rosada.
¿Qué podría determinar que Karina Milei y los primos Lule y Martín Menem sacrifiquen a Emilia Orozco, que es la mejor candidata que tienen y que puede abrir las puertas de un triunfo? Ellos ven con claridad que esa expectativa se agranda de solo pensar que Gustavo Sáenz podría ser inhabilitado para la reelección.

